Crónica | El temporal en Arousa Pese a las fuertes lluvias y a los vientos huracanados no hubo incidentes graves; eso sí, las tiendas de paraguas se frotaban las manos contando los que acababan en los contenedores
23 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Con la imagen en la retina del último temporal que se ensañó con la ría, cuando un marinero de O Grove murió al caer por un golpe de viento, los voluntarios de Protección Civil se prepararon para una madrugada complicada y un día difícil. Y lo tuvieron, sin uno atiende a la cantidad de salidas que tuvieron que realizar, pero pese a lo que pudiera parecer por la virulencia con la que el aire atacó a la comarca, no hubo que lamentar incidentes graves. Alguna que otra inundación y árboles caídos que hubo que retirar de la calzada. Las inundaciones graves dieron una tregua. No las hubo ni en Vilagarcía ni en Cambados. En la entrada de la Baldosa se anegó una oficina bancaria, pero porque está por debajo del nivel de la calzada y se acumuló demasiada agua dentro. Algo parecido pasó en una vivienda unifamiliar de O Terrón en la que se tuvieron que aplicar los bomberos más de dos horas para achicar el agua. En Caleiro hubo que cortar una carretera que se inundó y en Ribadumia, un vivero precisó también de los servicios de Protección Civil porque las instalaciones se habían anegado. Más o menos como en cualquier otra jornada en la que sopla un poco el viento y caen algunas gotas de más. Con quien sí se ensañó el temporal fue con los peatones que trataban de protegerse del agua y les llegaban las traicioneras ráfagas sin avisar. La estampa más curiosa de la jornada fue la de los contenedores llenos de paraguas rotos. Pero incidentes de este tipo no precisan del auxilio de los voluntarios de Protección Civil. Se solucionan rascando un poco el bolsillo en al tienda más cercana en la que vendan paraguas. No lloverá a gusto de todos, pero a algunos está claro que les gusta que llueva.