Una estatua y una película

La Voz B. C. | VILAGARCÍA

AROUSA

Reportaje | La memoria de un mito erótico Fotos en blanco y negro y una historia de novela es lo que nos queda de Carolina Otero. Una estatua y una película sobre su vida nos darán otra visión de la artista nacida en Cordeiro

18 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Además de un museo, La Bella Otero también tendrá una estatua en Valga. De hecho ya está esculpida desde hace un par de años pero sigue guardada en un almacén municipal a la espera de que el gobierno local encuentre el lugar idóneo para lucirla. De momento maneja dos opciones: en el entorno del futuro museo, bien en la parte delantera o en la huerta situada en la parte de atrás del inmueble, o en el área recreativa situada al lado del parque Irmáns Dios Mosquera. La escultura está elaborada en bronce y es obra del escultor de Rois, Camilo Rodríguez. El artista representa a Carolina Otero bailando, una de las facetas por la que es conocida. Pero tuvo muchas más. El camino del éxito Poco podía pensar una humilde niña nacida en Cordeiro en 1869 que su nombre iba a hacer languidecer a ricos y famosos de su tiempo. Enamoró a millonarios, monarcas y políticos. Inspiró a artistas como Tolouse-Lautrec y amantes de la poesía como José Martí. Pero todo eso llegó después de muchas penalidades. Violada a los once años por un zapatero, fue expulsada de Valga, lo que la abocó a los prostíbulos. Sus encantos y su habilidad le permitieron llegar a los escenarios de Barcelona y, de ahí, pronto dio el gran al salto al mítico Folies-Bergère. La Bella Otero decide retirarse en 1946, después de haber probado todos los sabores de la vida y tras amasar una fortuna de 16 millones de dólares de la época. Se queda en Niza y allí consume los años que le quedan jugando a la ruleta. Muere el 10 de marzo de 1965, en el olvido y casi en la miseria. La suya fue una vida de novela que se presta para el cine. El proyecto ya circula por internet. La actriz Natalia Verbeke dará vida a La Bella Otero y compartirá reparto con el reconocido John Malkovich. Queda por saber si el director de la película reserva algún plano para la Valga que la vio nacer.