Una «Traviata» sin corbatas ni abrigos de visón

Xurxo Melchor
Xurxo Melchor VILAGARCÍA

AROUSA

MARTINA MISER

En directo | Una noche en la ópera en el auditorio de Vilagarcía En la representación hubo poco «postureo» y mucho pantalón vaquero y ropa casual

15 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

EL CHORRO DE VOZ DE LOS CANTANTES. A pesar del éxito que cosechó el espectáculo, quedó de manifiesto que tanto la voz de la soprano que representaba a Violeta -en la imagen- como la del tenor que hacía de Alfredo eran menos potentes de lo deseado. HASTA LA BANDERA. A pesar de ser un día de semana, las entradas para «La Traviata» se agotaron varios días antes de la representación. El auditorio mostraba un aspecto inmejorable con sus casi ochocientas localidades cubiertas. Sin duda, la ópera tiene tirón en Vilagarcía. Nueve de la noche, auditorio de Vilagarcía. La ciudad se prepara para una noche histórica. Por primera vez, la capital arousana acoge una ópera. «Xa estamos o nivel de Vigo e A Coruña», comenta uno de los espectadores mientras hace cola para entrar. El público ha respondido y hace días que se han agotado las casi ochocientas localidades de las que dispone esta sala. La verdad es que impresiona ver el auditorio lleno. Y también es una satisfacción comprobar que no abunda el postureo . Vamos, que los que están han venido por la música y no por aquello de dejarse ver. La prueba es que no abundan ni las corbatas ni los abrigos de visón. Al contrario, mucho pantalón vaquero y ropa casual. Y es que una cosa es que en Vilagarcía haya ópera y otra creerse que uno va a la Scala de Milán. Empieza la función. Para el que no lo sepa, La Traviata es una ópera de Giuseppe Verdi que trata sobre el amor entre Violeta, una bella cortesana en el París de finales del siglo XIX, y Alfredo, un adinerado provenzal que logra enamorar a la joven, que hasta entonces sólo se entregaba a los placeres temporales y las fiestas de la alta sociedad. Su romance se ve interrumpido a petición del padre del novio y únicamente se reencuentran cuando Violeta, enferma de tuberculosis, está ya postrada en la cama y donde muere entre los brazos de su amado. Un auténtico drama. Tras el primer acto ya se ponen de manifiesto algunas cosas. La primera es que la voz de Violeta (soprano) y la de Alfredo (tenor) son manifiestamente mejorables. No tienen lo que se dice un chorro de esos que te impacta y hasta te vibra en el estómago. El padre del novio, el señor Germont (barítono) es el de mejor voz. También ha quedado clara la inexperiencia de una parte del público, que en su ánimo de agradar interrumpe la función con sus aplausos cada vez que los artistas finalizan sus piezas. Eso por no hablar de que por momentos y a juzgar por lo mucho que tosía el respetable, parecía que la tuberculosis de Violeta se hubiera propagado como la peste. Sin embargo, cae el telón por cuarta y última vez y los aplausos inundan el auditorio con un grandioso estruendo que se prolonga por largos minutos. No hay ninguna duda, la primera ópera de Vilagarcía ha cosechado un rotundo éxito. El público sale contento y animado. El espectáculo ha sido agradable y, lo más importante, se ha abierto la puerta por la que podrán entrar a la ciudad más óperas, el género musical más hermoso y más espectacular.