Macrobotellones

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

13 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

CONFIESO que he hecho botellón. Muchas veces, de hecho. Sin embargo, aquellos botellones eran muy distintos de lo que vemos hoy en día y de la nueva moda del macrobotellón. Y no es por justificarme, que ustedes lectores ya saben que a mí no me importa desnudarme en esta columna. Mis amigos y yo solíamos ir al parque. Comprábamos algo de bebida y también comida. No teníamos dinero ni lugar en el que reunirnos que no fuera un bar. Así, lo mejor era pasar por el súper y bajar al parquecillo. Normalmente, lo hacíamos en verano. Era agradable. Sin destrozos, sin vandalismo y sin basura, porque recogíamos todo antes de irnos. Ahora, les convocan por Internet o por SMS, se juntan mogollón de personas que ni se conocen, destrozan bancos, farolas y papeleras y lo dejan todo hecho un asco. Las cosas cambian a peor.