Mocos

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

09 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

CUANDO era pequeño, mi pequeña filosofía vital se basaba en que todo lo que estaba en la naturaleza era bueno porque tenía una utilidad. Así, la existencia de cosas tan molestas como las moscas o los mosquitos estaba justificada en que daban de comer a ranas, sapos y otros animalillos. Lo que nunca conseguí entender es la utilidad de los mocos. De verdad. Aún no sé qué cosas positivas producen. En cambio, conozco muchas negativas. La peor es el efecto que causan en los más pequeños. Un niño de dos años puede estar una semana con fiebre alta sólo porque tiene un catarrillo. Como no sabe eliminar correctamente las mucosidades -escupir, vaya- la cosa se va complicando y se enreda. Una simple gripe puede llenar las consultas y vaciar las aulas de la guardería. Y, de paso, dejar a un ejército de padres sin dormir. Dichosos mocos.