Una visita con evocaciones

María Santalla Bea Costa VILAGARCÍA

AROUSA

MARTINA MISER

En directo | Una agenda muy apretada El presidente vivió ayer una intensa jornada en O Salnés, pero lo hizo con gusto, puesto que la comarca está llena de recuerdos personales desde sus años de juventud

03 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Touriño abrió su visita a O Salnés en Vilagarcía. A las 10.15 horas fue recibido al pie de la escalera de Ravella por el alcalde, Javier Gago, y la conselleira de Educación, Laura Sánchez Piñón. De ahí se traladó al salón noble del Concello, donde le esperaba toda la corporación -con la excepción de los concejales del PP- y otras autoridades locales y representantes sociales. Allí se le hizo entrega de la insignia de oro de la ciudad y firmó en el libro de honor donde dejó, por escrito, su compromiso de apoyar «as demandas e os soños dunha Vilagarcía que o merece». Gago se confesó alegre y emocionado por recibir a Touriño en el Concello, en la que fue la primera visita institucional de un presidente de la Xunta desde hacía más de una década. Después, el presidente se desplazó hasta Cambados, donde mantuvo una reunión con los alcaldes de O Salnés. Una cita que resultó más larga de lo previsto y que obligó a retrasar la agenda de la tarde. Todos ellos se dirigieron luego hacia A Illa, donde almorzaron a base de buenos productos de la ría, pez espada y cordero. La reunión con los alcaldes no será la última. Touriño dijo que tiene previsto volver a encontrarse con ellos dentro de seis meses para «evaluar» el estado de sus demandas y proyectos. Este tipo de visitas las realiza a toda Galicia con el fin de conocer in situ las necesidades de cada comarca. Cuando abandonaba el restaurante, la comitiva fue despedida con cantos de adiós con el corazón . Fueron los comensales de una mesa vecina quienes los obsequiaron con este regalo musical. Tal vez las sonrisas con las que en ese momento los alcaldes despidieron a Touriño se desdibujasen en un momento. Para este mediodía, los alcaldes han anunciado una rueda de prensa en la que analizarán una visita en la que, a priori, vieron muy buenas palabras, pero «pouco máis». A pie por A Illa Y como tras una comida no hay nada mejor que un paseo, el presidente, acompañado por el alcalde de A Illa, se desplazó a pie hasta el muelle de O Xufre. Allí conoció de primera mano una de las principales reclamaciones del municipio: la ampliación del muelle, a la que Touriño comprometió, pocos minutos después, su total apoyo. La siguiente escala fue la casa consistorial. Un entorno que le resulta familiar, puesto que fue construida por el mismo arquitecto -Manuel Gallego- que diseñó la residencia presidencial de Monte Pío. Allí recordó Pérez Touriño la primera vez que visitó este municipio que entonces aún no era tal. «Tiña trece anos cando crucei por primeira vez a ría ata Carreirón e fixen, teño que dicilo, una acampada ilega l». Desde entonces -dijo- aprendió «a amar A Illa». Y los isleños correspondieron a este cariño. El presidente estrenó el libro de honra del Concello y recibió la reproducción de una dorna. Un emblema que simboliza como ningún otro a A Illa, pero en el que también se incluyó un guiño al propio presidente. La embarcación lleva el nombre de su mujer, Esther, y, como folio, la fecha de ayer. Tras este regalo, Touriño intentó corresponder a los isleños prometiendo la ampliación del muelle, la conclusión del centro multiusos y «nun horizonte de tempo razoable» un adecentamiento urbanístico en el municipio.