La cosa política
18 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?e veía venir, y al fin ha sucedido. Quien sólo detecte en la dimisión de Maribel Fernández , Marcos Barros y Luis García Díaz un problema menor se equivoca de parte a parte. El ambiente en el PP de Vilagarcía es malo, muy malo. Y, hoy por hoy, lo único que salva el liderazgo de Tomás Fole es el inequívoco respaldo que le presta la cúpula de la más poderosa organización política de Galicia, con su presidente en Pontevedra, Rafael Louzán , como primer valedor. En todo caso, y al margen de lo que suceda en el congreso local del 5 de mayo, puesto que en el Partido Popular acostumbran a primar las decisiones verticales, y siempre es difícil que una candidatura a contracorriente se lleve el gato al agua, lo cierto es que las cosas comienzan a ponerse interesantes por la margen derecha del espectro político. Porque, en función de cómo zurzan los de la gaviota sus retales, hasta cuatro listas distintas podrían disputarse al electorado conservador en las elecciones municipales del próximo año. El primer rival del PP es un clásico, su antiguo líder, el único hombre que llevó a los populares a tocar poder en Vilagarcía: José Luis Rivera Mallo. Sobre su hipotético retorno a la casa común y la disolución de Ivil se ha hablado mucho. Incluso se han producido dos reuniones en las que los independientes han tenido como partenaires a los mismísimos Louzán y Fole. Pero, ante la desbandada que se acaba de desatar en el grupo municipal, nadie en su sano juicio político se arrimaría ahora al manto popular. Mucho menos cuando los riveristas ven en el portavoz conservador, cuya relación con Rivera parece irrecuperable, el mayor obstáculo para la consecución de un acuerdo. Así las cosas, lo más normal sería que la formación del ex alcalde se atreviese a un tercer enfrentamiento con su matriz en las urnas. Para enriquecer todavía más la paleta electoral de Vilagarcía, la renuncia en bloque de los concejales del PP puede dar nuevos bríos a un proyecto que parecía dormitar hasta agotarse antes de nacer. Se trata de una segunda candidatura independiente, bien enraizada en los círculos empresariales de la capital arousana, que encontraría en el presidente de la Cámara de Comercio, Carlos Oubiña , a su hombre fuerte, pero no a su candidato, ojo, plaza para la que se buscaría a una persona de mayor tirón y sobrado reconocimiento social. La tercera vía Hace meses, esta vía empresarial realizó un primer sondeo sobre las expectativas electorales en la ciudad. Y las cuentas les salieron redondas. Sobre el papel, claro está. Los promotores de la tercera lista están convencidos de que el PSOE de Javier Gago podría perder uno o dos concejales, pero mantener, aun así, su condición de primera fuerza. El PP, en el mejor de los casos, conservaría sus cinco representantes actuales. Ivil retrocedería hasta desaparecer, lo cual es mucho decir. Y tanto el BNG como EU seguirían en sus trece. En un panorama semejante, la nueva apuesta aspiraría a redondear cuatro ediles, los suficientes para sumar, junto al grupo municipal socialista, la cifra mágica de la mayoría absoluta: once vocales. En otras palabras, su aspiración no es otra que tocar gobierno. Por supuesto, los juegos cabalísticos no contemplaban, ni por asomo, que los populares se viesen expuestos a una convulsión cuyo único precedente está, precisamente, en la escisión de Ivil. Y esta crisis puede beneficiar no sólo al PSOE de Javier Gago , sino también a quienes se atrevan a enarbolar la bandera del «verdadero centro derecha» de Vilagarcía frente a la desfeita del PP. Rivera lo hace desde mucho tiempo atrás. ¿Por qué no un partido de nueva creación? El caso es que las alternativas no se agotan en Ivil y el mundo empresarial. Porque, a la chita callando, otra apuesta se va forjando poco a poco, en esta ocasión con querencias de rigor autonómico. El Partido Galeguista de Chesqui busca candidato, también en la capital arousana. Sus interlocutores ideales son quienes,, sufriendo en ocasiones un acoso que va más allá de lo tolerable, han mantenido hasta ahora la idea de un PP refundado sobre un concepto de galleguismo real. En Vilagarcía, esta tipología se adapta como un guante a Manuel Bouzas o a Amadeo Rodríguez . Y, aunque el interés de ambos por un retorno a la trinchera electoral es materia que todavía debe demostrarse, la intención del PG es presentar sus credenciales en la ciudad. Cabe preguntarse por la capacidad del ala galeguista del PP vilagarciano para movilizar a su gente. En este sentido, no debe olvidarse que, de un total de 1.200 militantes, no llegaron a 400 los que participaron en un proceso tan importante como el de la elección el sucesor de Fraga . Y la tercera parte de ellos votaron por Cuíña . Suficiente como para privar a la gaviota de preciosos respaldos cuando lo que está en juego es, nada menos, que el control de la Diputación. ¿Y en Vilanova? Los desencuentros del PP no se limitan necesariamente a Vilagarcía. El vicepresidente de la Diputación, José Juan Durán , abandonó el jueves el pleno en el que se debatía la petición de dimisión del alcalde, Gonzalo Durán , antes de que concluyese la sesión. Se ahorro, así, el escuchar cómo los vecinos increpaban al regidor. No es probable que Vilanova peligre en las urnas para las siglas conservadoras. Pero la relación entre ambos mandatarios está lejos de sus mejores momentos. Y el daño moral también hiere.