Gerpe vuelve a cotizar al alza

Bea Costa
Bea Costa VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis | El BNG de Pontecesures buscará apoyos puntuales para gobernar el Concello Tras quince meses de rumbo fijo, Angueira afronta otros quince meses a la deriva. Con Sabariz resentido y en la oposición, sólo el edil socialista puede echarle un cabo

14 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Sabariz ha dejado huérfano el tripartito y al alcalde del BNG, Luis Álvarez Angueira , ante una difícil papeleta. Con cinco de once concejales de la corporación (4 del Bloque y la independiente Maribel Castro ), el gobierno local vuelve a estar en minoría. No es la primera vez. Ya lo hizo en el primer año de legislatura junto al entonces incondicional Sabariz, quien no dudó en apoyar al nacionalista contra las directrices de su propio partido. Hoy la situación es bien distinta, y otra debe ser la estrategia a seguir. El alcalde tratará de gobernar con pactos puntuales -otro tripartito está descartado- y, para eso, no le queda más solución que la que representa el único concejal socialista de la corporación, Óscar Gerpe . Son viejos conocidos, pero no bien avenidos. Ya fueron socios de gobierno en la anterior legislatura, pero sus malas relaciones impidieron repetir el triunvirato: Angueira-Sabariz-Gerpe. El Bloque sacrificó en el 2003 al PSOE en favor de la ACP pero, con todo, el socialista votó a favor de su investidura. «Todo o mundo que votou ao seu favor está agora contra vostede. ¿algunha culpa terá?», señalaba Gerpe en el pleno de anteayer. Y es que, paradójicamente, el único sustento de Angueira en el gobierno local (Castro) no apoyó su investidura. Con el pacto BNG-ACP-IP firmado, el Bloque se permitió el lujo de prescindir del socialista. «En tres anos non me contestou nin unha pregunta», se lamentaba Gerpe. Pero el panorama cambiará radicalmente desde hoy. De hecho, ya empezó a cambiar. La presentación por parte de Sabariz y el PP de una moción para forzar la retirada de las dedicaciones exclusivas en el Concello -causa y efecto a la vez de la ruptura del tripartito- obligó a los nacionalistas a sentarse la semana pasada en la misma mesa con los socialistas. De nada sirvió. Críticas del partido Gerpe votó el lunes a favor de dicha moción y, con ello, dejó sin sueldo al alcalde y la concejala de Urbanismo, Maribel Castro. Pero la política obliga, y a Angueira no le queda más remedio que poner buena cara a quien le castigó. La cuentas para ganar votaciones en el pleno sólo le salen con Sabariz o con Gerpe -el apoyo del PP ni se plantea-. Y aunque el domingo se reunieron con el independiente para preguntarle si estaría dispuesto a apoyar los presupuestos del 2006 y la recalificación de terrenos para el polígono industrial, en la actual tesitura resulta arriesgado confiarse a Sabariz. De modo que el BNG tendrá que volver a cortejar a Gerpe. La alianza del BNG y PSOE en la Xunta debería servir para allanar el camino, aunque el cesureño ya ha demostrado que es de los que va por libre. Ayer mismo fue desautorizado por el coordinador provincial del partido Modesto Pose quien expresó su desacuerdo con la actitud del grupo socialista en Cesures. Y con un gobierno en minoría vuelve a tener sentido la pregunta ¿habrá moción de censura?. No la hubo en el 2004 y no parece que la vaya a haber ahora. Desde el PP dicen que esa posibilidad «siempre está ahí», aunque consideran que es pronto para entrar en este terreno. El pacto PP-PSOE se antoja inviable, de modo que la aritmética sólo deja la opción de un tripartito PP-ACP-IP. Los dos primeros ya estuvieron más alejados. Maribel Castro declaró tras el pleno del lunes que, si le llega una oferta, está dispuesta a estudiar el asunto. Entre tanto, aunque sin sueldo, sigue fiel a Angueira «porque por riba de todo está a miña dignidade», apuntó. Con este escenario y a poco más de un año para las municipales, la política cesureña se ha convertido en un polvorín. Angueira se queja de que Pontecesures aparece siempre en la prensa como un «show» y seguro que en esta nueva etapa los actores se encargarán de que el espectáculo no decaiga. Gerpe tiene mucho que decir, pero Sabariz tampoco estará callado. Tiempo de reproches «O artista sempre ten que ser vostede», le reprochó el edil nacionalista Antonio Baliñas a Sabariz. Un Baliñas, por cierto, que le sustituye en la segunda tenencia de la alcaldía y que fue el arma ejecutora del BNG en el pleno a la hora de echarle en cara al ya ex concejal de Infraestructuras todo lo que hasta ese momento se había tragado el alcalde; que si lo suyo es sólo afán de protagonismo y poder, que si actúa por venganza... Pero el independiente tiene artillería para contraatacar. Conoce la casa como pocos -desempeñó funciones de gobierno seis años- y sabe de los trapos sucios. El lunes empezó a airearlos y anuncia que se empleará en «desenmascarar» al bipartito. Ya habló de contratos por recomendación, de venta de favores en la política urbanística y de gastos sin justificar. El público de la sala le aplaudió.