ENTRE LÍNEAS Sentencias como la dictada contra Florencio Magdalena son un camino para frenar los desmanes. Pero hay otras actuaciones complementarias
13 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Contra la enfermedad urbanística que afecta a O Grove se pueden aplicar dos tipos de medicina. Una, la paliativa que aportan sentencias como la emitida contra Florencio Magdalena ?con pena de cárcel incluida?, o las órdenes de derribo con las que de vez en cuando sorprende Costas. La otra, medicina preventiva por la que claman los concejales de la oposición meca. Para poder ejercer esa política de prevención, a los grovenses les falta ahora una herramienta fundamental: el Plan Xeral de Ordenación Municipal. La redacción del PXOM debería dotar a O Grove de una gran barrera que dificultase el paso de los constructores sin escrúpulos. Pero, además de ese planeamiento urbanístico, dicen desde la oposición, hay que tener mayor capacidad de reacción en las distancias cortas. Recuerdan que el Concello tiene competencias para paralizar obras, precintar el material constructivo y poner mil y una dificultades a todo aquel que se quiera saltar a la torera las normas urbanísticas. Dicen los opositores, también, que desde la alcaldía no se utilizan esos mecanismos, y que muchas veces toda la presión se condensa en una denuncia por desobediencia contra los constructores. Por todas esas razones, desde los bancos que no son del gobierno se ha lanzado en varias ocasiones una propuesta: crear una gerencia de urbanismo que se encargue de todo. Entre otras cosas, de cobrar las multas urbanísticas que hasta ahora no han dejado ni un euro en el Concello.