ENTRE LÍNEAS
10 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.CANEDA vio al Xurxo aprendiz de periodista. Me ayudó en mis primeros pasos, me presentó a su abuela y a Teresa, su mujer, y me sentó a su mesa cuando yo ni siquiera comía todos los días por falta de presupuesto. Un día me dijo que le recordaba a Antón López, un periodista de los míticos en Arousa que sorprendía por su pluma fina y su pendiente. Aquello me llenó de orgullo. Fue mi primer premio periodístico. Todavía guardo el pin del guerrillero de Chiapas que me regaló como auténtico símbolo de una época en la que me hice grovense por contacto. Desde entonces, llevo un alma de meco atrapada en el cuerpo de un vilagarciano nacido en Madrid y con familia coruñesa. Un lío. Su dimisión como concejal grovense nos deja huérfanos de políticos honrados y decentes, pero a mí me interesa más el Caneda amigo. Y a ese lo tendré siempre.