Misión cumplida

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

AROUSA

FOTOGRAFÍA CEDIDA POR DEFENSA

Reportaje | Operación humanitaria en Pakistán Hace exactamente una semana, la Brilat concluyó su repliegue del país asiático al que las tropas españolas habían acudido para prestar ayuda tras un devastador terremoto

04 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

El pasado domingo, la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable (Brilat) de Pontevedra concluyó el repliegue del operativo humanitario desplegado en Pakistán durante casi tres meses. Desde el Ministerio de Defensa se destacó que la misión «fue consecuencia de la petición de ayuda realizada por el presidente de este país y por Naciones Unidas tras el desolador terremoto que asoló, fundamentalmente, la región de Cachemira» y que se produjo a principios de octubre. Fue una prueba de fuego para el Ejército español. Por primera vez, la OTAN se ocupaba de una operación de carácter humanitario y pagó la novatada, según se desprende de unas declaraciones del ministro José Bono. En su día, el titular de Defensa criticó la excesiva burocracia, lo que provocó ciertas demoras y que las unidades españolas tuvieran que permanecer varios días en el aeropuerto de Lahore antes de que pudieran dar comienzo a la misión. Las tropas de la Brilat participaron en cinco proyectos calificados de «gran utilidad para la población», que se completaron con «una serie de tareas específicas a requerimiento de las autoridades pakistaníes». Las iniciativas más significativas se concentraron alrededor de las escuelas masculinas y femeninas de la ciudad de Bagh, en donde se levantaron cinco edificios y un centro médico. Coordinación diaria En estas labores, los soldados adscritos a la Fuerza de Respuesta Rápida de la Alianza Atlántica asumieron «la práctica totalidad de su ejecución, estimándose en un 95% su participación». Además, se edificaron siete refugios temporales -esenciales para la población civil dadas las bajas temperaturas que se registran en esta época del año- en las zonas más inaccesibles de Pakistán y se han reparado vías de comunicación, entre ellas la principal carretera de acceso a Arja. Para llevar a cabo estos trabajos, los militares de la Brilat mantenían reuniones diarias de coordinación con los mandos de la División 19 pakistaní. Esta unidad, según matizaron fuentes del Ministerio de Defensa, era la encargada de coordinar todo tipo de labores de ayuda a la población civil del país asiático. Esta colaboración directa entre españoles y pakistaníes se tradujo en diversas iniciativas de carácter urbanístico en las cercanías de la población de Malot: se desescombraron cerca de cuatro mil metros cúbicos de infraestructuras derruidas; se repararon 450 metros de muros de protección en carreteras; se construyeron drenajes; se ubicó un equipo potabilizador que permitió la purificación y posterior distribución de agua; y se abrieron todo tipo de rutas de montaña hasta completar la apertura de once kilómetros de senderos. Junto a estas labores el mal tiempo que trajo consigo la llegada del invierno supuso un trabajo extra. Y es que los militares pontevedreses también se ocuparon de limpiar unos quince kilómetros de nieve en los accesos a Arja. No fueron estos los únicos cometidos de los ingenieros españoles. En su favor cabe también el haber prestado asesoramiento técnico a las autoridades de las Naciones Unidas a la hora de elegir los asentamientos para centros logísticos o para los campamentos temporales para los afectados por el terremoto. En Figueirido En total, el Ministerio de Defensa ha contabilizado que las horas trabajadas superaron las 25.000 para el personal y las 5.000 para la maquinaria. Lo cierto es que en la base de Figueirido se respira un ambiente de cierta contradicción. Los militares pontevedreses se congratulan de que se hayan cumplido sobradamente todos los objetivos planteados, pero, al mismo tiempo, los soldados han regresado de Pakistán con la sensación de que se podía haber permanecido en la zona más tiempo y hacer más por la gente: «Es algo normal en este tipo de operaciones», apuntó un profesional con varias misiones a sus espaldas. Las fuentes consultadas también destacaron la práctica ausencia de incidentes de gravedad dadas las malas condiciones de las infraestructuras de la zona, tanto por su precariedad como por el efecto del terremoto de octubre. En este punto fueron varios los soldados que relataron que, escasas jornadas antes del repliegue de las tropas, un camión que transportaba agua sufrió un accidente que estuvo a punto de costarle caro a su conductora. Al parecer, el terreno por el que circulaba cedió y dio varias vueltas de campana. Afortunadamente, la militar pudo abandonar el vehículo a tiempo.