La campaña más cañera del PP

La Voz

AROUSA

La cosa política

04 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?ue la gestora del PP de Vilagarcía solicitase a la dirección gallega la convocatoria de un congreso local se veía venir. El horno no está para bollos en la siempre inestable familia popular vilagarciana, y el voto en asamblea de los militantes parece la fórmula más adecuada, sino la única, de consolidar definitivamente el liderazgo de Tomás Fole y zanjar las críticas internas, o, por el contrario, romper amarras y explorar nuevas vías. En cualquier caso, y en tanto no llega el cónclave, los responsables de la formación conservadora no están, ni mucho menos, cruzados de brazos. Asumiendo la agresiva estrategia puesta en marcha por el equipo de Mariano Rajoy desde Génova, con Acebes y Zaplana como alfiles de azote permanente e incansable al Gobierno de Rodríguez Zapatero , también el PP diseña su propia andanada de acometidas contra el gobierno local de Javier Gago. La mejor muestra de lo que puede dar de sí la dialéctica popular en la inminente campaña hacia las municipales del próximo año se resume en el primero de los boletines de actualidad política que el PP ha editado y puesto a circular entre sus afiliados y simpatizantes. El número inicial corresponde al pasado mes de octubre y sus cuatro páginas desarrollan nueve temas de contenido local, además de dos pinceladas de ámbito autonómico y tres de alcance estatal. El principio metodológico responde a una norma básica de la propaganda política: mensajes cortos, de digestión inmediata, argumentación reducida al mínimo imprescindible y duras y concisas acusaciones dirigidas al contrincante. El PP abre fuego con una polémica que, si bien hoy parece resesa, a buen seguro engrosará la munición electoral: la adquisición de un coche oficial para el Concello, que Gago planteó en su día y por el momento está paralizada. Los de Fole dedican por escrito al regidor frases del tipo: «¡Es un capricho!», «¡Engaña a los ciudadanos» o «Disimula pero realmente lo quiere». El repaso prosigue vapuleando al servicio de limpieza para, a continuación, centrarse en uno de los blancos predilectos de la artillería popular durante los últimos meses: el concejal de Tráfico, Alejandro Quintela . Plan de tráfico grueso A Quintela le acusan de haberse convertido en «persona non grata para la Policía Nacional». Pero esto resulta casi anecdótico en comparación con la «caótica situación» con la que el PP define el estado del tráfico en Vilagarcía. Los trazos más gruesos se reservan, precisamente, para el plan de tráfico anunciado en verano por el edil. «No existía plan alguno, se comprometió a elaborar uno en 15 días y presentarlo a la oposición y ponerlo en marcha el 1 de julio». Las conclusiones de los conservadores cargan las alforjas del concejal de nuevas acusaciones: «Todo esto no lo cumplió», «¡Engañan y además no solucionan!», censuran los representantes de la gaviota en la ciudad. El argumento de la mentira como crítica hacia la acción de gobierno no se limita al equipo de Gago. El boletín de los populares se interna en las veredas de la política autonómica con un contundente mensaje sobre el presidente de la Xunta: «¡Touriño miente!», asegura el PP, con respecto al déficit de quinientos millones de euros con el que el bipartito denunció haberse encontrado en las arcas de San Caetano al asumir las riendas del poder gallego. Los conservadores vilagarcianos, que defienden la palabra del anterior conselleiro cuando «lo desmintió y aclaró el tema en el Parlamento», creen que se trata de una aviesa argucia de los socialistas «para tener una excusa cuando comiencen con el incumplimiento de las promesas electorales y poder decir... ''No se puede porque el PP no dejó ni un céntimo''». El PP reclama para sí la autoría de una de las decisiones más celebradas de la nueva Consellería de Educación, la gratuidad de los libros de texto: «¡No es una iniciativa del PSOE!». Atacan la subida de impuestos indirectos como fuente de financiación de la sanidad. Arremeten contra el Estatut, que ven claramente inconstitucional -«los propios dirigentes del PSOE (Chaves, Bono, Ibarra, Guerra) no están de acuerdo con su aprobación»- y culpan a la Ley de Inmigración promovida por el Ejecutivo de Zapatero de las avalanchas de inmigrantes sobre Ceuta y Melilla. Ya en clave puramente local, el PP vilagarciano denuncia el incumplimiento de promesas electorales en Vilaxoán, Solbeira, Trabanca Sardiñeira y A Laxe durante los últimos 14 años. Es decir, a lo largo de toda la era Gago. Patinazo matrimonial De puertas adentro, una de las decisiones más polémicas que adoptó Fole fue la de respaldar la felicitación del pleno al Gobierno por la legalización del matrimonio entre parejas homosexuales. El boletín se encarga de corregir el resbalón para proclamar que «la Constitución Española define como matrimonio la unión de un hombre y una mujer, de ahí el recurso del PP a una ley que considera INCOMPLETA e INCONSTITUCIONAL». Las prisas, sin embargo, son malas consejeras, y los lugares comunes acostumbran a sembrar tópicos y confusión. El remedio supone un patinazo mayor, ya que la Constitución en ningún momento define el matrimonio. El artículo 32 se limita a recoger que «el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica», pero en ningún caso que el enlace deba ser heterosexual, y consagra a la ley como fórmula para «regular las formas de matrimonio, la edad y capacidad para contraerlo». Pelillos a la mar. La campaña, en fin, viene caliente.