ENTRE LÍNEAS
24 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.TENGO una amiga que está enamoradísima de un chico. Ese chico, además, bebe los vientos por mi amiga. Llevan tiempo saliendo, haciendo cosas juntos y conociéndose bíblicamente hablando. Vamos, que son novios. Sin embargo, esa palabra les escuece como sal en la herida. Cada vez que le pregunto «¿cómo está tu novio?» me frunce el ceño y me dice que ella no tiene novio, que es su compañero o su pareja. Eufemismos para no enfrentarse, supongo, al carrusel de emociones que supone tener una relación seria y estable. Yo soy todo lo contrario. No estoy casado, pero tengo pareja desde hace más de once años. Vivo con ella desde hace siete años y tengo una hija de dos. Jamás dije que tenía compañera. Siempre dije «mi mujer». Y eso que lo único que somos, legalmente, es pareja de hecho. De hecho, en el amor todo es un lío.