AREOSO | O |
17 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.ESCRIBIÓ Rafael Mainar a principios del siglo XX: «En cada español culto hay un periodista posible». Mainar publicó su manual de periodismo en 1906, pero muchas cosas de las que cuenta siguen vigentes. Otras no. Han llegado con las nuevas tecnologías. La televisión, por ejemplo, ha traído al mundo un nuevo oficio: el analista de bar. Vayamos con un ejemplo: partido cualquiera de fútbol. A Valerón lo tiran al suelo una vez más. Cuando el juego se reanudó, y posiblemente el balón ya esté rondando una de las porterías, el hábil realizador se centra en el maltrecho canario para colocar un rótulo: siete faltas recibidas . Aparece entonces el analista de bar. Tras darle un golpetazo al brazo del que tenga más cerca, berrea para que todos lo oigan: «Fixéronlle sete faltas». Dato que ya todo el mundo que estaba viendo el partido tenía, pero que el analista de bar refrenda. Pasa con todos los datos y durante todo el partido. Rótulo: Real Madrid 5 fueras de juego. Ronaldo cuatro . «O Ronaldo xa fixo catro foras de xogo», brama el comentarista ocasional. A veces acompaña su análisis con una carcajada. El insulto lo reserva para cuando quien está retransmitiendo el partido se equivoca: «¿Helguera?, pero que di o papán ese si foi Pablo García o da falta». Y es que se habla de los árbitros, pero la de comentarista televisivo también es una profesión de riesgo. Mucho se ha insultado en este país a Terio Carrera o a José Ángel de la Casa, que además suelen ser del equipo contrario al de nuestros amores. Tienen los comentaristas más colores que siete arco iris. Incluso el oficio de columnista ocasional es un arte que está en el alambre, y el que lo ejerce hace muchas veces de funambulista. Aunque aquí para juzgarte tienen que leer, con lo que el espectro de posibles detractores se reduce bastante. Afortunadamente.