El último adiós

Chelo Lago PONTEVEDRA

AROUSA

Reportaje | La profesionalización del sector funerario Las distintas culturas y religiones y los cambios de costumbres demandan de los empresarios nuevos servicios como la tanatoestética o la publicación de esquelas por Internet

14 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Que los tiempos cambian se nota también a la hora del entierro de un ser querido. Las empresas funerarias son conscientes de esos cambios y tratan de adaptarse a las nuevas demandas de los familiares. Tanatoestética, incineración, especialistas en duelo y hasta psicólogos son algunos de los servicios que ofrecen. Hace unos años era impensable enterrar a alguien sin pasar por la Iglesia. Ahora ya no. Además, existen fallecidos de otras religiones y culturas con un rito fúnebre distinto. Juan Perdíz, gerente y propietario del Tanatorio San Mauro, explicó ante los micrófonos de Radio Voz Pontevedra, que también existen esas diferencias en las distintas comunidades españolas. Así, en Galicia, con un arraigado culto a la muerte, la gente sigue en muchos casos con el duelo nocturno, con familiares y amigos acompañando al fallecido durante toda la noche, cosa impensable en otras zonas de España, donde el tanatorio cierra a su hora y vuelve a abrir por la mañana. Además, lo normal fuera de nuestra comunidad, es que el cadáver se traslade directamente al cementerio para su entierro, y luego se haga una misa funeral, cuando aquí se hace al revés: el funeral de cuerpo presente, con toda la comitiva por las ciudades hasta la Iglesia, y luego, se entierra en el camposanto. Esas diferencias a la hora de dar el último adiós se acentúan en casos de otras culturas y religiones. Juan Perdiz indicó que por ejemplo, los musulmanes, tienen un rito distinto ya a la hora de acondicionar el cadáver, que va vestido con su túnica, a base de rezos. Además, el entierro es más sencillo, sin velas ni flores. Sensibilidad El servicio fúnebre consta de muchos apartados y lo más importante, según el empresario, es la sensibilidad a la hora de contactar con la familia en un momento tan doloroso como inevitable. Cuando atienden un deceso, lo primero que deben de saber es la religión que profesaba el muerto y a partir de ahí, todos los detalles que determinan el servicio: desde el tipo de féretro, a las esquelas y los medios donde publicarlas, pasando por las flores y las lápidas. Además, según ese empresario, cada vez cobra una mayor importancia el apartado de la preparación del difunto. Las empresas se van profesionalizando y empleados de Juan Perdiz se preparan en este apartado fuera de Galicia en especialidades como la tanatoestética y la tarantoprasia, para adecuar a los cadáveres y hacerles un tratamiento de conservación temporal. También tiene a gente especializándose en todo el proceso del duelo para tratar con las familias afectadas durante el servicio e incluso posteriormente. Algunas empresas, como la de Juan Perdiz, cuentan con psicólogos que ayudan a los familiares más afectados, sobre todo en casos de muertes inesperadas. Concretamente, comenta el caso de un fallecido en accidente laboral en Vigo en el que un psicólogo hizo un seguimiento de los allegados posteriormente al entierro. Incineración En cuanto a la incineración, la demanda se sitúa entorno al 15 por ciento, siendo más elevada en la gente joven, si bien también hay ancianos que la piden. Considera este empresario que en contra del dicho popular, morirse no es caro, sino todo lo contrario. Argumenta que si nos limitamos sólo a lo estrictamente necesario, que sería un ataúd y el cementerio, estaríamos hablando de unos 600 euros. Ahora, si la familia elige determinadas prestaciones que se ofrecen en lo servicios funerarios completos que ofertan las empresas, la cosa varía sustancialmente. Los féretros -en Galicia, por cierto, se fabrican los mejores- pueden valer desde 500 hasta 2.000 euros; sólo la inscripción de una lápida cuesta desde 100 euros; los servicios eclesiásticos, las flores, los coches de duelo (taxis o autobuses) y mismo las esquelas, son servicios que lógicamente influyen en el coste final, pero sitúa el precio medio de un entierro católico en unos 2.400 euros. Finalmente, subraya que ya se empiezan a sacar por Internet las esquelas. Hay empresas que en su página web informan sobre las muertes, lugares de los velatorios, hora de los entierros y todo tipo de información y cree que llegaremos a ver los velatorios por la red.