NO HAY NADIE que cuando aparca en doble fila piense en el coche que puede quedar atascado por su maniobra. Únicamente la amenaza de la multa puede hacer que desista de su actitud. En las inmediaciones de Rande la mayoría de los conductores aflojan la presión sobre el acelerador, ¿piensan en su vida? No. Saben que ahora hay radares fijos. Tan pronto como pasan el peligro de la multa vuelven a su velocidad de crucero, notoriamente superior a la que dictan las normas de tráfico. Son sólo dos ejemplos (hay muchos más) de que el hombre (y la mujer, tranquil@s) solamente aprende a base de palos. Ya no es que tropiece dos veces con la misma piedra, es que si no se mete un buen leñazo caerá una, dos o mil veces. Las cámaras, por lo tanto, pueden servir como un buen elemento disuasorio para algunas actitudes que se salen de madre. O, al menos, para tener pruebas que aportar al padre de turno, que piensa que tiene en casa a un angelito. El incauto.