«Ahora sé que puedo vivir sin televisión»

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago SANTIAGO

AROUSA

PACO RODRÍGUEZ

Testimonio | William Sitta Hizo el Camino de Santiago por recomendación de un amigo y cree que la caminata que ha hecho desde Ponferrada le ha servido para superarse a sí mismo y reflexionar sobre la vida

12 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

William Sitta llegó ayer a Compostela agotado. Acababa de recorrer cuarenta kilómetros andando y se preparaba para el tramo final del camino de Santiago, el que separa San Lázaro de la Catedral. Nació en Holambra, una pequeña ciudad cerca de Sao Paulo, en Brasil, hace 22 años. Ahora vive en Holanda. Fue allí donde le convencieron para hacer el Camino. «Un amigo lo había hecho dos meses antes y me explicó que era una experiencia muy bella, que la naturaleza era muy bonita y que la gente es maravillosa», explica con un correcto español. William se trasladó a España y pasó cinco semanas en Salamanca. Empezó a hace el camino a pie desde Ponferrada, a golpe de unos cuarenta kilómetros cada día. Afirma que su amigo tenía razón porque «la naturaleza, los paisajes son muy bellos; y la gente es muy amable». Hacer el Camino le ha dado «tiempo para pensar en la vida; sí, sobre el sentido de la vida». Se ha dado cuenta de que puede «vivir sin televisión; no la necesito, ni tampoco ropa cara ni cosas así». Para William, el Camino de Santiago ha quedado ligado tras su viaje a la reflexión interior y al dolor. «Tengo mucha dolor todo por aquí, y estoy muy cansado», dice señalándose las rodillas mientras descansa apoyado en un cayado de peregrino adornado con un tulipán. El esfuerzo también le ha servido para mejorarse a sí mismo: «Me demuestra que soy muy fuerte, mucho más de lo que creía, y que tengo, como se dice... capacidad de superación». A William se le ilumina la cara al recordar a la gente que ha conocido en el trayecto que separa Ponferrada de Compostela. Recuerda especialmente a «dos suizas locas». Las conoció hace unos cuatro meses y cree que «llegaron a Santiago el sábado». Ambas comenzaron el Camino en su país natal y «con 18 y 19 años habían recorrido a pie más de 1.400 kilómetros». Para él son «una grande fuente de inspiración porque son muy valientes, de mucha coraje». William se marchó por la avenida do Camiño Francés hacía la Catedral, era la primera vez que iba a verla «con muchas ganas». Cree en Dios, pero no le «gustan mucho las religiones». Hizo el Camino de Santiago «por la aventura» y por sí mismo, «para ver si era capaz de superarme».