Caramelos sin gluten

AROUSA

AREOSO | O |

05 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

A LOS NIÑOS de Santiago Sus Majestades de Oriente les tiraron ayer caramelos sin gluten, siguiendo esta moda de lo light, lo bajo en calorías, lo sin nicotina y lo artificial que ya me hace dudar hasta de los mismísimos Reyes Magos. Porque los de nuestros tiempos apenas se dejaban ver, y uno sabía que existían de verdad porque los tenía grabados en su imaginación, y realmente montaban en camellos y sus barbas eran reales, y Baltasar era auténticamente negro. Pero aquellos Reyes de mis tiempos debían ser muy malos, ahora me doy cuenta, porque a mi hermano le regalaron una vez un juguete bélico. Era una escopeta con un corcho a modo de proyectil atado con un hilo, para que no se perdiera. Y debió de ser un auténtico milagro que, educado con juguetes de ese tipo, mi hermano se haya convertido con el tiempo en un formal padre de familia. A mí alguna vez me dejaron cacharros de cocina, planchas, y hasta un recogedor y una escoba con los que confieso haberme divertido hasta que me tocaron los cacharros y las escobas de verdad. Ahora los niños tienen más suerte. Los Magos parecen haber pasado por un proceso de reeducación y ya no traen pistolas ni juguetes sexistas, y para mirar por la salud de los pequeños, tampoco les dejarán pitillos de chocolate ni caramelos con gluten, y es de suponer que tampoco habrá azúcar en el carbón de los niños malos. Eso para los chavales de los países ricos, porque a los de los pobres no les dejan ni juguetes ni golosina alguna, y cuando alguien les coloca una pistola en la mano, es de las de verdad. ¡Ya quisieran los niños de Colombia que del cielo cayeran caramelos cargados de azúcar, o incluso esos sin gluten que no se van a comer los de Santiago! O armas de juguete. O alguno de los regalos que hoy ni siquiera mirarán los nuestros.