El palomar Vilagarcía celebró el año nuevo doce horas antes de lo convenido; María y David lo festejaron trece horas después, con el nacimiento de su primogénita Iria
02 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El 31 de diciembre y el 1 de enero son días de despedidas y de bienvenidas. Se va un año y comienza la ilusión de otro que se espera mejor. En Vilagarcía se ha instaurado, desde hace ya siete años, la costumbre de celebrarlo con anticipación. Si a las doce de la noche son los hogares los protagonistas, a mediodía tiene lugar la fiesta colectiva. Más de dos mil personas se reunieron en la plaza de Galicia para tomar uvas y una copita de cava. No faltaba, ya a esa hora, la música para amenizar la fiesta, que se prolongó durante unos tres cuartos de hora, hasta que la lluvia llegó a interrumpirla. El adiós a un año trajo consigo el saludo a un nuevo ejercicio. Y con él llegó el primer bebé del Hospital do Salnés. Iria se hizo esperar, nada menos que quince días. Su madre, María, desconfía que lo hizo con afán de protagonismo, para nacer el día 1, del primer mes del año, a la una de la tarde y en la habitación 111. Así que no es extraño que sus papás anuncien que, a partir de ahora, confiarán su suerte al número uno. Para empezar, jugarán a esa terminación en la lotería de Reyes. Padres primerizos Iria Penela Somoza vino al mundo en un parto normal, pesó 3,02 kilos y midió 52 centímetros. Su madre, digna usuaria del hospital amigo dos nenos , ha optado por la lactancia materna para alimentarla. Tanto ella como su padre, David, primerizos ambos, disfrutaron mucho de la llegada de la pequeña, máxime porque la resaca del primero de año les evitó muchas visitas.