La ilusión llega por carta

AROUSA

AREOSO | O |

02 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

POR SI ACASO, vaya por delante que esta columna no es apta para niños de modo que procure no dejar abierta la página ante un público inconveniente. En estos tiempos de SMS y e-mail, miren por donde los Reyes Magos todavía siguen confiando en Correos, que también ya es confiar. Cuando parece que la magia de los regalos de Navidad está condenada a quedarse en una película de Harry Potter, resulta que la ilusión llega por carta. Melchor, Gaspar y Baltasar se molestaron en responder a mi sobrino Diego aquella otra misiva que él envió ya hace algunas semanas dando cuenta de sus peticiones para este año. Sus Majestades le dicen que vale, que toman nota. Que saben que se ha portado bien, aunque siempre hay que mejorar algunas cosillas y, para ir abriendo boca, le mandan de regalo unos sellos de los Lunnis. Nunca le había visto leer con tanta fruición un trozo de papel. Claro, que no es lo mismo la carta del banco -que también llegan- que la de los mismísimos Reyes Magos, con su cuidada grafía y sus ilustraciones a color a los márgenes. Ya saben aquello de que la felicidad se hace de cosas pequeñas. Pues Correos ha tenido un detalle de sensibilidad, que no de sensiblería, del que debería tomar nota más de un papá. En estos tiempos en que ni la tele ni los escaparates ayudan a preservar la inocencia y la ingenuidad de quienes deberían ejercerla por decreto, los padres tendrían que cuidarse un poco más de que sus hijos sigan soñando con la noche del 5 de enero. Ya tendrán tiempo de descubrir la prosaica realidad. Así que, si puede evitar llevar de la mano al niño cuando vaya a comprar el coche de Fernando Alonso al centro comercial, mejor. Que para algo están los pajes ¿no?