Nacionalistas según para qué

AROUSA

AREOSO | O |

30 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

PESE A LOS QUINCE puntos del orden del día, el pleno de Vilagarcía del jueves fue uno de los más rápidos de los últimos años, y antes de las ocho de la tarde, los concejales ya estaban fuera. En Carril, en la cofradía, había elecciones. Se calculaba que el recuento no finalizaría hasta las nueve de la noche, pero antes de las siete ya había finalizado el proceso. Había un motivo de peso, claro. El primer partido de la selección de fútbol gallega que se estrenó con una victoria contra Uruguay y que convocó en el estadio de San Lázaro a doce mil personas y a varios miles de aficionados más ante el televisor. Entre los muchos seguidores del partido, hinchas ahora de la nueva camiseta azul y blanca, habrá algunos que despotriquen en contra del Estatuto de Cataluña y que critiquen a los vascos por sus aspiraciones independentistas. Legítimas críticas, por supuesto, que el asunto de España es lo suficientemente complejo como para no admitir diferentes puntos de vista. Pero esos mismos visten ahora los colores de la selección gallega y esperan como agua de mayo el día en que se enfrenten a la vasca o a la catalana para demostrar quién es el mejor en el campo de batalla y gritarlo a los cuatro vientos con la bandera a modo de bufanda. Puestos a ser nacionalistas según para qué, el fútbol se lleva la palma. Aunque quizás no vaya por ahí la cosa y de lo que se trata es de que haya partido todos los días, que se avecinan años de crisis, las hipotecas van a subir al mismo ritmo que el petróleo y puede no convenir que los ciudadanos tengan demasiado tiempo para pensar en su triste vida. Hablaba el otro día mi compañera Bea Costa de cómo en una película se solucionaba un conflicto entre fumadores y no fumadores con un partido de fútbol. Pues habrá que darle al balón para aclarar lo de la ley antitabaco y lo del dichoso Estatuto.