El tripartito se come el turrón

Bea Costa
Bea Costa VILAGARCÍA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Crónica | La crisis se enquista en el ejecutivo local El gobierno cesureño pende de un hilo, pero sobrevivirá a la Navidad: Sabariz esperará a enero para tomar una decisión. Su irritación con Angueira crece, y el BNG calla

20 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?l concejal de la Agrupación Cidadá de Pontecesures, Luis Sabariz, lanzó un ultimátum el 29 de noviembre: o el alcalde corregía su actitud hacia él o rompía el pacto de gobierno. Pese a la trascendencia del aviso, Luis Álvarez Angueira no se ha movido de su asiento ni nadie del BNG se ha dirigido a él, aunque el asunto sí se abordó en el seno de la agrupación nacionalista días después de aparecer la noticia. Es evidente que el Bloque ha preferido guardar silencio y dejar correr el incidente, pero tampoco ha mostrado propósito de enmienda. Sabariz sigue estando marginado dentro de las funciones del grupo de gobierno y, lejos de mejorar, la situación empeora día a día. Se quejaba entonces el concejal de Infraestructuras de que el regidor lo ignora y le oculta información sobre la gestión municipal, hasta el punto de cerrarle el despacho en el que se guardan los expedientes urbanísticos del Concello. El cambio de actitudes que pidió no llegó y el distanciamiento es tal que el alcalde y el tercero en el gobierno local apenas se intercambian palabra. Cada uno gestiona por su cuenta y cada uno lo cuenta a la prensa por su lado. ¿En qué queda pues la amenaza de Sabariz de dejar a Angueira en minoría? De momento, en nada. Es Navidad y el concejal va a dejar pasar estas fechas antes de tomar ninguna decisión, lo cual no quiere decir que sus advertencias vayan a caer en saco rato. Insiste en que está dispuesto a romper el pacto de gobierno porque no vive de la política y su único propósito es la defensa de los intereses de los vecinos de Pontecesures, dice. Aunque ya no será antes de que suenen las campanadas de fin de año. Tampoco eso quiere decir que Sabariz otorgue. Desde que hiciera oficial algo que ya era vox populi tiempo -su desencanto con Angueira- no ha perdido ocasión de criticar al nacionalista. Sea por que en el puente de la Constitución dejó el Concello sin delegar en ningún concejal las funciones de la alcaldía, sea porque no asistió a la última reunión de la ADR, sea por la contratación de personal de limpieza de edificios. Lo cual tampoco quitó para que ambos posasen juntos para la foto con los niños de la guardería o para que ejerzan a la par sus funciones institucionales, léase visitas a conselleiros y otros altos cargos de la Administración. Quien está consiguiendo quedarse al margen de la polémica es la tercera pata del tripartito, y no menos imprescindible. Se trata de la también independiente Maribel Castro que huye de los titulares pero que sabe hacer valer su posición de fuerza ante el BNG. Con este panorama, la oposición lo tiene fácil a la hora de sacarle los colores a Angueira. Bien a cuenta de las dedicaciones exclusivas, bien porque Sabariz se lleva el cuño municipal a los velatorios. PP y PSOE saben que el pacto de gobierno es el punto más débil del alcalde, y la llaga supura cada vez más. No serán ellos quienes le pongan la venda, aunque Gerpe tire del rollo de esparadrapo en los plenos.