Análisis | Apertura de un polígono en Cambados Algunos muelles de la ría vivieron ayer una febril jornada de trabajo: la toxina ha liberado un polígono de bateas, y los mejilloneros han apurado la faena para sacar el producto del mar
14 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?n tierra, el viento sopló ayer con fuerza. En el mar, con mucha más. Pese a ello, los puertos arousanos vivieron una jornada de febril actividad, «a todo flispín », dijo un mejillonero. La marea roja había liberado un polígono, el A-2/E de Cambados, y casi todos aquellos que tenían bateas en esa zona se lanzaron a sacar cuanto más mejillón, mejor. Al final del día, del mar habían salido casi todas las bolsas de bivalvo reparcado, a razón de entre diez y doce kilogramos cada una. Una cantidad que ha supuesto un alivio para los productores. «Un respiro claro que é, porque o mexillón fresco que non se vende hoxe xa é mexillón perdido», explicaba ayer Javier Figueira, presidente de Opmega. «A xente, aínda que non lles tocase a eles sacar do seu, vendo os camións no muelle, pois xa se empeza a animar», narran algunos bateeiros. Más que se animarían si la apertura de este polígono fuese seguida, pronto, por el Cambados B, que ayer dio su primer negativo en los análisis de control efectuados por el Instituto Tecnolóxico do Mar. Y es que una nueva apertura podría proyectar otro rayo de esperanza sobre el sector mejillonero. Entre otras cosas, porque hasta el mercado podría continuar llegando mejillón gallego, aunque no en las cantidades necesarias para saciar la demanda existente. Del polígono de Cambados abierto ayer ya salió todo el mejillón que había sido reparcado. Hoy los barcos seguirán trabajando, y lo harán sacando bolsas para fresco -entre seis y siete mil de Opmega, calculaban ayer- que no serán suficientes para cubrir toda la demanda. Y cada día que pase la cantidad irá decreciendo. Por eso, la apertura de nuevas zonas permitiría mantener el producto en el mercado, aunque fuese casi a cuentagotas. Estreno isleño Ayer fue un día doblemente importante para los bateeiros de Illa de Arousa. La agrupación pudo, por fin, dar el salto a la comercialización. Un salto que tenían previsto dar justo el día en el que la marea roja hizo acto de presencia en la ría. Ayer, el respiro dado por la toxina permitió dar ese paso adelante. Los socios de Illa de Arousa sacaron del mar unas 10.000 bolsas de producto: unas 4.000 llegarían al mercado a través de Opmega. El resto viajaría hasta Italia y Francia bajo la etiqueta Mar da Illa .