CON GOTAS
13 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.CUANDO dos ruedas comienzan a girar y uno no puede evitar quedarse en el medio, lo más normal es que acabe aplastado. En la carrera entre la familia Charlín y la Audiencia Nacional, medio centenar de anónimas trabajadoras están siendo esmagadas. Primero lo fueron por el clan vilanovés, que nunca pudo soportar que se le rebotase el gallinero. Muchos en Vilanova recuerdan la imagen de Josefa, manguera en mano, manteniendo a raya a la plantilla de Charpo. Ahora es la densa maquinaria del Estado, lenta y torpe en sus movimientos, la que dificulta el cobro de cientos de miles de euros por parte de un puñado de mujeres que se han comido lo peor del amargo pastel que para esta comarca supone la desproporcionada inyección de dinero negro. Se dirá lo que se quiera, habrá buenas razones a miles para ello. Pero no es justo.