El triste destino de un burro

Marcos Gago Otero
Marcos Gago MARÍN

AROUSA

Reportaje | Hallan un equino muerto en el monte La atracción que Marín tiene para el abandono de asnos no cesa. Hace días, una hembra fue «adoptada» por un vecino. Ayer el Ayuntamiento retiró el cadáver de otro en Castiñeiras

29 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?na empresa autorizada por la Xunta retiró ayer por la mañana los restos de un burros que falleció abandonado en el monte cerca del lago de Castiñeiras, en Marín. La alerta la dieron unos vecinos el lunes al avisar a la policía local. Cuando los agentes descubrieron el paradero al animal lo encontraron muerto. Se trataba de un burro, de color gris, cuyo propietario se desconoce. No se apreciaron signos de violencia en el cuerpo, pero su hallazgo evidencia que el problema del abandono de asnos domésticos no cesa en los montes de Marín. La concejala de Sanidad, Luz Santiago, manifestó que el cadáver fue retirado en un camión y transportado hasta una incineradora. Santiago explicó, resignada, que no cree que se encuentre nunca al dueño del animal para poder sancionarlo por haberlo dejado a su suerte. Actuaciones anteriores El ejemplar fallecido este lunes es el segundo burro descubierto sin dueño en el monte por la policía local marinense en menos de un mes. En el Ayuntamiento constan al menos otras dos intervenciones con esta clase de equinos el pasado verano. En uno de los casos hubo que sacrificar al animal porque éste resultó gravemente herido después de haberse despeñado contra unas rocas, también en la parroquia de San Xulián. Mejor suerte tuvo la burra que ha acogido Eugenio Trabazo, un vecino del lugar del Iglesario, que adoptó al animal después de que la hubiesen rescatado también de un terraplén el pasado día 20. La burra se encuentra en buen estado, come y se recupera de las magulladuras de aquella jornada dominical. Vecinos de San Xulián aseguran que el abandono de burros en el monte es frecuente. Muchos propietarios los dejan sueltos en Castiñeiras para que mueran allí. Quieren evitar así las complicaciones legales impuestas por la Consellería de Sanidad en caso de que fallezca el animal en una cuadra. En el Concello, también se admite que ésta es una cuestión sin solución aparentemente por ahora. Quizás un censo de burros, que está ejecutando la Xunta, sirva para evitar más abandonos.