Un primer plato un poco frío

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

Reportaje | Fin de semana inaugural del centollo Estamos a fin de mes. Bien lo han notado los restaurantes que participan en la fiesta de O Grove: este fin de semana fueron pocos los que se decidieron a darse un banquete

28 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La frialdad de los últimos días ha calado hasta en los bolsillos. Estamos a fin de mes, y a estas alturas la mayoría de las familias no sienten tintinear los euros. Así que, de momento, no está el patio para mucha fiesta. Aunque sea la de un producto, el centollo, que logra que a más de uno se le haga la boca agua. En O Grove, alrededor de medio centenar de restaurantes lo ofrecen preparado de muy diversas formas. Cocido, sin más, sigue siendo la fórmulal preferida por casi todos. Pero cada año en los menús de degustación aparecen platos cuyos nombres hablan de una cuidadosa elaboración y de apetitosas mezclas. La oferta es excelente, nadie lo duda. Pero el primer fin de semana de jornadas ha pasado sin pena ni gloria. «Hasta no hubo mucho ambiente, la verdad», reconocía ayer el propietario del restaurante Molusco. ¿La culpa? «La culpa es del euro. Estamos a fin de mes, la gente tiene que ahorrar y los bolsillos están congelados», seguía contando. Y puestos a ahorrar, en lo primero en lo que se recorta es en lujos. O en banquetes. Pocos comensales La dueña del Crisol, uno de los establecimientos con más solera del municipio grovense, no oculta que el fin de semana fue flojo. «Alegría, para que vamos a negarlo, no hay», dice. Por su local pasaron medio centenar de comensales. Algunos sabían que O Grove estaba de fiesta y otros no. «Pero yo me encargué de decírselo, así que acabaron comiendo centollo». Para esta veterana de los fogones y la buena comida, el frío invernal y el frío económico son los culpables de que el arranque de la celebración haya sido tan gris. Sin embargo confía en que las cosas cambien en los próximos días. Esperanza Esa es una esperanza que parecen compartir todos los restauradores que se han sumado a la celebración de las jornadas del centollo. Están convencidos de que la calidad del producto que ofrecen es una garantía de que el ambiente se caldeará a medida que pasen los días, especialmente cuando se acerque el puente. A sus comensales hay quien ofrece una gama escogida de platos, como en el Beiramar, que han decidido apostar por tres modalidades de preparación del centollo. Otros, como el Ruamar, han decidido ofertar una carta de seis platos muy elaborados. Otro convencimiento generalizado entre los restauradores de O Grove es el de que las jornadas del centollo acabarán convirtiéndose en un rotundo éxito. «A nosotros nos parece que hay que colaborar con esta iniciativa, por eso no me quejo. Me parece perfecto que se intente acortar el invierno y tener más temporada de actividad», decían ayer desde el Crisol. En el Molusco también auguran que «tendrán que pasar unos añitos para que esto funcione bien bien». Pero, por lo pronto, la apuesta está hecha. Y parece que todos están dispuestos a esperar para ganar.