CABALLO DE TROYA
26 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.PARADÓJICO pero cierto: el Puerto de Vilagarcía ha vivido mucho tiempo de espaldas a la ría. Esa postura le ha salido cara. Para la mayoría de los mariscadores, marineros y mejilloneros de Arousa, la Autoridad Portuaria es un enemigo y no un compañero de viaje. Un obstáculo, una fuente de conflictos, y no un trampolín para el crecimiento de la comarca. El episodio de los depósitos de Ferrazo evidenció ese divorcio. Una separación que nunca debió producirse pero que se produjo. Por falta de diálogo, por falta de interés y por falta de sentido común. Parece que las cosas han cambiado. A partir de ahora, en los sillones del consejo portuario se sentarán representantes de los sectores productivos de la ría más rica del mundo. Con un poco de suerte, el diálogo entre las dos partes resurgirá. Y quizás llegue la reconciliación.