La herencia del 11-S en el mar

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

FOTOS: VÍTOR MEJUTO

En directo | Simulacro de seguridad en el puerto de Vilagarcía La Autoridad Portuaria sondea por primera vez su protocolo de respuesta ante un atentado, que la Ley de Puertos demanda tras las masacres de Nueva York y Madrid

15 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Dos años después, la Autoridad Portuaria reeditó ayer aquel primer simulacro de accidente que sirvió para que la firma Jovellanos sondease la capacidad de reacción de la institución ante un posible siniestro. Con dos salvedades. La evaluación del plan de emergencia interior resultó, en esta ocasión, más modesta y, por primera vez, Vilagarcía puso a prueba el plan de protección de instalaciones portuarias. Un protocolo de reacción ante atentados terroristas, que la Ley de Puertos hizo suyo siguiendo las directrices de la Organización Marítima Internacional, a raíz del ataque a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre del 2001, Las bombas de Nueva York demostraron lo factible de un ataque desde el aire. La masacre de los trenes de Madrid, el fatídico 11-M. puso sobre la mesa el potencial de una operación terrorista por vía terrestre. La ecuación del transporte se completa con el mar, y las sociedades occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, no parecen dispuestas a aguardar a una nueva catástrofe para adoptar medidas. De aquella constatación surgió la necesidad de incorporar medidas para afrontar una virtual agresión en los puertos. Desde el secuestro de un buque a la colocación de un explosivo en algún punto del recinto industrial. Ayer, en el muelle Comercial, nueve organismos colaboraron para hacer frente a dos tipos de eventualidades. Por una parte, un incendio provocado por la rotura de una tubería que une la cisterna de combustible de un camión con un tanque de almacenamiento. Por otra, la detección de un artefacto sospechoso, probablemente un explosivo, en un almacén. Los Tedax, desde Vigo Esta vez no fue posible, pero el presidente de la Autoridad Portuaria, Jesús Paz, apostó por conseguir que en ocasiones venideras puedan acudir a Vilagarcía los especialistas en desactivación de explosivos de la Policía Nacional, los Tedax. En caso de ser necesarios, los desactivadores deberían trasladarse al Puerto desde su base más próxima, en Vigo. Si la urgencia lo exige, el viaje se realizaría en helicóptero. Sin llegar a tanto, se procedió a la evacuación y traslado del centro de control desde las instalaciones del muelle Comercial a la caseta de vigilancia de accesos desde Pablo Picasso. La razón es que las dependencias se hallaban dentro del teórico radio de acción de la bomba virtual. El puerto dispondría aun de una tercera opción: las oficinas de la sede de la institución, en el muelle de Pasajeros. Desde cualquiera de los tres puntos es posible coordinar el operativo de emergencia y visualizar las imagenes de las cámaras de seguridad. Puntos para mejorar Una vez concluidos los ejercicios, cuyo desarrollo exigió alrededor de una hora, los responsables de los distintos organismos que participaron en el simulacro pusieron en común sus impresiones. En general, la opinión acerca de sus resultados es buena, aunque no faltan algunos ámbitos susceptibles de ser afinados. Así, y si bien las conexiones telefónicas funcionaron sin problemas, parece recomendable perfilar la figura de un enlace de comunicaciones para facilitar un fluido entendimiento entre los equipos de emergencia. La conveniencia de aislar las zonas afectadas se hizo evidente al aparecer por el muelle Comercial, tranquilamente, una señora con su carro de la compra. Sin perjuicio de que las vallas de control se mantegan levantadas en todo momento, para facilitar la entrada y salida de los vehículos de urgencia. Por último, las cortinas de agua que se emplearon para impedir la extensión de la fuga de metanol perdieron efectividad, al no alcanzar la densidad adecuada. Notas, todas ellas, a tener en cuenta para el primer semestre del 2006, período previsto para nuevos ejercicios.