Un desastre que se mide en décadas

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis | Un lento proceso El boque que arrasó el fuego se componía de pinos. Devolverlo a su estado anterior exigirá entre veinte y treinta años, en el mejor de los casos

14 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?or el momento ha habido suerte. A diferencia de lo sucedido en otros lugares de Galicia, con Carnota como ejemplo más sangrante, las lluvias caídas hasta ahora en O Salnés no han provocado torrentes irrefrenables ante el arbolado destruido por el fuego, incapaz de sostener el suelo frente a la intensidad de las precipitaciones. Pero las borrascas duras llegarán, de ahí la urgencia de acometer cuanto antes la repoblación de los terrenos afectados. Máxime si, como sucede en Castroagudín, su pendiente es muy acusada y presentan, en su entorno inmediato, estructuras tan sensibles como el embalse que abastece de agua potable a Vilagarcía. De acuerdo con los estudios realizados en el Instituto de Investigacións Agrobiolóxicas de Santiago, la recuperación de un bosque destruido por el fuego constituye un proceso lento y delicado. La restitución del monte bajo exige un período que puede oscilar entre los dos y los cinco años a partir del siniestro. Si la erosión no se lleva por delante la cubierta terrosa, al terreno le costará diez largos años ganar un nivel de fertilidad aceptable. Y, teniendo en cuenta que las especies dominantes son el pino y, en menor medida, el eucalipto, devolver el bosque al estado anterior al incendio no será posible antes de veinte o treinta años. Resulta fundamental, ahora, evitar la reiteración de fuegos en la misma zona, algo que podría acabar definitivamente con la cobertura del monte, como ya ocurre en las cumbres del Xiabre. La sustitución de los cortafuegos por franjas de especies que, como carballos, castiñeiros, bojs, cerezos, fresnos o hayas, resisten mejor las llamas es una buena alternativa.