Reportaje | Una vilagarciana suma diecisiete premios literarios Muchos escritores son los que participan en concursos, pero pocos los que consiguen el éxito. María José Rubianes logró su primer premio a los doce años, y ya no paró
03 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.La vilagarciana afincada en Ourense María José Rubianes Calvo lleva escribiendo desde los doce años, a raíz de un concurso convocado por el Concello de Vilagarcía a propósito de la celebración del día del libro. Se presentó con Diálogo con Cervantes , y ganó. Al año siguiente volvió a presentarse con Diálogo con el Quijote y volvió a ganar, y al tercero, también. Hubiera seguido, pero ya tenía quince años y las bases no le permitían participar. Pero ese año hubo premio igualmente, con cargo a una convocatoria de carácter provincial de la todavía llamada Caixavigo. Con cuatro de cuatro decidió parar su carrera de concursos para dedicarse a sus estudios, aunque nunca dejó de escribir. De hecho, a los dieciocho años tuvo ocasión de ver publicados algunos de sus poemas en una antología, pero «había que ceder todos los derechos, y decidí esperar a mejor ocasión», comenta. La ocasión tardó, pero llegó. En 1994 publicó junto a José Manuel González Jardín de tristezas y esa fue la espoleta para volver a introducirse en la vorágine de los concursos. María José probó y triunfó en todas las modalidades: cuento, artículo y poesía. Prolífica y certera, llegó a ganar tres de los seis premios en liza de una misma convocatoria de Caja Madrid, hasta el punto de levantar suspicacias sobre supuestos «tongos» que tuvo que desmentir en más de una ocasión. Son tantas las fechas y las convocatorias que «ya pierdo la cuenta». Sus últimos galardones datan de este mismo año, del mes de mayo, correspondientes a dos premios estatales de poesía y artículo. Las obras de María José Rubianes casi siempre cruzan el Padornelo. En Galicia se presenta a pocos premios porque el idioma gallego no lo domina. A los siete años se marchó para Madrid y su lengua materna siempre fue el castellano. «La obligación de presentar trabajos en gallego limita mucho. Yo creo que lo importante es lo que dices, no como lo dices. Me gustaría escribir más en mi tierra, pero tienes que escribir como sientes, y yo siento en castellano», comenta la autora. Pese a todo, no renuncia y este año se presentó al premio de poesía Fermín Bouza Brey. La cita vilagarciana se le resistió, pero tampoco se obsesiona. Si llegan los premios bien, si no le sobra con el trabajo que tiene entre manos. Su proyecto más ambicioso es Sombras y cenizas , una novela autobiográfica que espera ver en un futuro no muy lejano en las librerías. Aunque tiene una amplia cosecha de obra poética y artículos, María José confiesa su predilección por la narrativa. «La poesía es un mundo diferente, en poesía es muy difícil de transmitir y que la entiendan», señala. Sea prosa o verso, su producción literaria sigue pautas comunes. Escribe «a impulsos», siempre de noche, en ordenador más por obligación que por devoción, y con tendencia a abordar asuntos intimistas y profundos. «Siempre fui muy sensible, desde muy pequeña. El haberme marchado a los siete años me produjo un desarraigo que lo desencadenó todo». Dejó muy joven Vilagarcía pero volvió siempre que pudo y hoy su ciudad natal se ha convertido en su segunda residencia. Ahí hace lo que más le gusta. Escribir y tocar el piano, su mejor premio.