La otra utilidad de las calabazas

La Voz

AROUSA

MARTINA MISER

El palomar Catoira es el ejemplo, pero raro es el colegio que no se ha dedicado a rememorar el Halloween o el, mejor llamado, Samaín. Las calaveras fueron las protagonistas

31 oct 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Con la demanda que ha habido estos días de calabazas, no va a quedar una en las huertas. Raro es el cole que no ha mirado al Samaín celta o al Halloween americano -que la tradición se la copiaron los de USA a los irlandeses emigrados, y no al revés- en los prolegómenos de Todos los Santos. Ya saben, anoche tocaba sacar las calaveras a la calle para espantar a los malos espíritus o, al menos, colocar una en casa para evitar que entren, y de ello se encargaron los más pequeños. La mayoría confeccionó su calavera particular el viernes, porque ayer no hubo cole. Pero en Catoira prefirieron esperar al lunes para no alterar a tradición. Una treintena de chavales acudieron a primera hora de la mañana al pabellón de deportes para participar en los talleres organizados por el Concello y el colegio. Con la calabaza bajo el brazo y cuchara en mano se dedicaron a vaciar el fruto para poder después pinchar el cuchillo y dibujar los ojos y la boca de las ¿temibles? calaveras. Con ayudita de los monitores y mucho entusiasmo, salió del taller todo un regimiento de calacús agujereados para el desfile de la tarde. El tiempo no acompañó, así que la actividad se concentró a cubierto, en el propio pabellón, donde niños y no tan niños disfrutaron de la fiesta con el sabor y olor reconfortante de las castañas asadas. Días de castañas y flores El de castañas y el de las flores son los olores de este primero de noviembre. Hoy toca visita a los cementerios, donde el ritual religioso desemboca en un acto social que congrega a miles de personas en torno a las sepulturas de sus seres queridos Es un día para recordar y, perdonen que me ponga prosaica, para gastar. Las flores están por las nubes pero, aún así, ayer casi no había. Las floristerías ya no cogían encargas, pero esta mañana no faltará ocasión de comprar una flor en los puestos de la calle.