Análisis
29 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?i durante el verano Areoso se llena de gente dispuesta a disfrutar de la playa y el descanso, durante el resto del año su acceso exclusivo por mar lo convierte en un lugar prácticamente desierto. Esta circunstancia posibilitó que, durante la época dorada del contrabando de tabaco, el islote se convirtiese en refugio para este tipo de cargamentos. En una zona de la isla llegaron a construirse zulos que ahora, con el paso de los años, se han hundido y han agravado aún más la degradación de este espacio. En aquel momento, nadie podía aventurar que Areoso pudiese convertirse algún día en un espacio protegido. Pero así fue. A día de hoy, este islote, junto a Pedregoso y a Carreirón, forma parte del complejo Umia-O Grove y está incluido en la propuesta gallega para la Red Natura. La variedad de hábitats en todo este espacio da lugar a que actúe como foco de atracción de un buen número de pájaros que acuden a pasar el invierno, de modo que ha sido también considerada como zona de protección de aves. Pero Areoso no sólo ha merecido atención por sus atractivos naturales. El islote cobija un yacimiento arqueológico de época megalítica. Se trata de un monumento funerario en el que han sido encontrados algunos restos de cerámica y dos punzones de bronce que, según los investigadores, serían un indicio del contacto que ya por entonces existiría con otros lugares atlánticos. Ambos factores determinan el interés de las autoridades por la conservación de este espacio.