La escasez que llega por carretera

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

?os transportistas de la provincia aún no le han declarado la guerra de brazos caídos a los precios del combustible. Sin embargo, y a la espera de que también ellos se pongan en huelga, los efectos del paro en otras provincias gallegas ya se está empezando a notar. Los problemas con un servicio como el de recogida de basuras han sido el banderín de advertencia de lo que puede estar por venir. El desangelado aspecto de algunos supermercados, una premonición. Ayer, en algunos de los establecimientos de alimentación se habían agotado las patatas. «Es por la huelga», explicaba la cajera a una exasperada clienta. Del tubérculo no había ni rastro, pero no era la única ausencia destacada: los cajones de la frutería estaban prácticamente vacíos, en las neveras de la carne los huecos en blanco también dominaban, y el mismo aspecto desconsolador se encontraban quienes se acercaban a por yogures. Tanta ausencia se explica porque el almacén central que sirve a la cadena de supermercados en cuestión está en la provincia de A Coruña, así que el suministro lleva días parado. Muchos otros establecimientos aún tienen de todo, pero mucho se temen que tarde o temprano comiencen a faltarle productos con los que llenar sus estanterías. Algo similar ocurre en las farmacias. Aún reina la normalidad, pero si los almacenes de los que se nutren los despachos quedan desabastecidos, la cosa se puede poner fea. Y lo peor es que la solución parece resistirse a llegar.