Análisis | Nueve años después de Celso Callón, el PSOE recupera la Autoridad Portuaria EL RELEVO LOS PRESIDENTES Podría creerse que hace muchos años que toda Vilagarcía es socialista. ¿Toda? No. El espacio portuario llevaba nueve en manos del PP. Con Jesús Paz recupera el territorio
08 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Hace nueve años que el inolvidable Celso Callón y su iguana dejaron el sillón de la Autoridad Portuaria de Vilagarcía. Desde entonces, ningún otro presidente nombrado bien por el Gobierno de Aznar, bien por la Xunta de Fraga, fue capaz de asomarse ni de cerca a los catorce años en los que el socialista presidió la rada arousana. Quien sí estaba entonces al otro lado del muro de la vergüenza, y se sigue manteniendo pese a mayorías o minorías, es el alcalde, Javier Gago, que en sus mandatos ha tenido que convivir con cuatro presidentes de la Autoridad Portuaria, y de camino viene el quinto; su compañero en Ravella Jesús Paz. Concello y Puerto vuelven a ir de la mano, siempre que las circunstancias lo permitan. Cuando hace más de una década el Puerto estaba en manos del PSOE, Celso Callón ya lidiaba en la parte contraria con un alcalde popular en Ravella. Pero tras perder Rivera Mallo la alcaldía vinieron cinco años de aparente confraternidad con el joven regidor Javier Gago. Aparente, porque al margen de colores políticos, los intereses del Puerto no siempre -o casi nunca- casan con los del Concello. Piezas intercambiables Por eso para Gago fueron más fáciles los nueve años posteriores, cuando en defensa de los intereses de los vilagarcianos pudo culpar a los rivales políticos de sus desencuentros con la Autoridad Portuaria. Primero con Rivera Mallo -al final las relaciones fueron siempre un puzzle de piezas intercambiables- y luego con Manuel Bouzas y Benito González. Los años de Rivera Mallo fueron tensos, no en vano el ex alcalde se empeñó en hacer del Puerto una alcaldía paralela y en dar a los vecinos las prebendas que se le negaban en Ravella. Cuando en 1998 se le apartó del cargo acusándole de una serie de irregularidades que luego no se probaron, las malas lenguas hablaron de un pacto entre PSOE y PP para arrinconar del cargo al veterano político, que resultaba incómodo para los dos bandos. Los años con Manuel Bouzas fueron pocos pero intensos. El banquero llegó al Puerto como un huracán, empeñado en sanear las cuentas y en lidiar contra viento y marea para defender los depósitos de Ferrazo, unas instalaciones que nadie pareció ver hasta que ya estaban llenas de hidrocarburos. Le tocaron años difíciles, no en vano fue durante su gestión cuando se pusieron en marcha los proyectos encaminados a preparar la rada para los tráficos futuros. Aunque fue Benito González quien presentó el Plan Director y el Plan de Usos -directrices que cumplen con la vieja reivindicación de Ravella de trasladar la actividad a Ferrazo y de ampliar este muelle para incrementar su calado- fue con Bouzas cuando se gestó el plan a través de un histórico acuerdo con el Concello. También entonces se puso en marcha el proyecto para transformar la antigua plataforma de transportes de la TIR -uno de los muchos proyectos del puerto que se quedaron en eso- en un espacio lúdico para dsifrute de la ciudadanía, con pubs, salas de cine y el polémico buque insignia de Mc Donald's. Respecto a las cuentas portuarias, fue durante su gestión cuando los tráficos de mercancías superaron el millón de toneladas. González Aller fue el único de los cuatro últimos presidentes que no estaba vinculado a Vilagarcía, pero el ingeniero no podrá quejarse de su paso por la ciudad. Nada más llegar presentó el Plan de Usos y el Plan Director en los que había trabajado Bouzas. Presumiendo de talante y de buenas relaciones con Ravella, llegó a un acuerdo con Gago para la gestión por parte del Concello de los espacios lúdicos y se iniciaron los trámites para que estos terrenos pasaran a ser de titularidad municipal. A punto estuvo de pillarle el tren hasta Ferrazo, pero le salvaron las elecciones.