Cerca del mar

MARÍA ABALO

AROUSA

AREOSO | O |

17 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

FALTA poco para que se celebre la Semana da Mobilidade en Vilagarcía. Con esta iniciativa se pretende, entre otras cosas, concienciar a los más pequeños sobre las normas de seguridad vial. Sin embargo, desde esta tribuna denuncio la falta de esa misma seguridad en el tráfico rodado. Soy bien joven pero, desde que tengo uso de razón, son muchas las veces que he escuchado las advertencias de mi padre a mí y a mi familia para que tengamos cuidado en el tramo de carretera que va hacia Vilaxoán por orillamar. Los coches, en el caso de sufrir algún percance, no tienen ningún tipo de protección: ni una valla, ni un muro de separación. ¿A qué espera el Ayuntamiento? ¿Quizás a que alguien tenga que lamentar, y llorar, la pérdida de un ser querido? El centro urbano está lleno de barandillas, supuestamente, para proteger al peatón de la circulación. El mes pasado cayó un coche al mar en O Grove. Cierto que el conductor conducía ebrio y creyó ver protección donde no la había. Los responsables municipales pensarán que para los ciudadanos todo es prioritario. Ahora, también creo que el presupuesto se malgasta como, por ejemplo, en los baños de mármol del Auditorio en lugar, eso sí, de protección urbana.