DOCUMENTACIÓN | Una operación que no se podía sostener

La Voz

AROUSA

El caso Pastor estalló en 1991, cuando un importante número de clientes de la agencia urbana 1 del Banco Pastor, situada en el número 32 de la calle República do Salvador, descubrieron que el dinero que, teóricamente, había en sus cuentas, se había volatilizado. El fiscal cree que Casal retribuía a tipos de interés muy superiores a los fijados por la entidad financiera -se habla incluso del 17%- las cantidades que recibía de sus clientes. Según esta versión, a falta de efectivo para hacer frente a los vencimientos, el entonces director de la sucursal habría empezado a detraer de las cantidades principales aquella parte que necesitaba para el pago de intereses. El depósito inicial fue mermando hasta desaparecer y el sistema de abonos se colapsó.