Los excedentes de vino dificultan la recogida de toda la uva en Rías Baixas

La Voz S. L. L. | VILAGARCÍA

AROUSA

MARTINA MISER

Muchos viticultores con las parras llenas esperan aún una oferta de las bodegas UU.AA. hará un seguimiento para garantizar que se compre toda la producción

08 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El acuerdo histórico al que se llegó el miércoles en Pontevedra supone un panorama esperanzador para los viticultores de la denominación de origen Rías Baixas, que han visto como por primera vez en muchos años, sindicatos y empresarios se ponían de acuerdo para fijar un precio en la compraventa del vino. Sin embargo, algunos no las tienen todas consigo. Por una parte están las grandes bodegas, representandas en la primera runión de la Mesa del Vino, y por otro, los pequeños bodegueros que acostumbran a ir por libre -la parte empresarial que asistió a la reunión tutelada por la Xunta no representa a la totalidad del sector, sino a un 70%-. Y entre los pequeños viticultores la preocupación en los últimos días era latente, ya que con las parras llenas a rebosar de uva, todavía no habían llegado a acuerdo alguno con las bodegas con las que acostumbraban a trabajar. Y es que hay dos aspectos que a nadie se le escapa dentro del sector; que todavía hay almacenado vino de la abundante cosecha anterior, y que la presente parece que va a ser también generosa. Todo ello puede llevar a algunos bodegueros a limitar este año la compra de producto, ya que el vino a mayores hay que almacenarlo y luego buscarle nuevos mercados. Principio de acuerdo Unións Agrarias, sindicato que participó en las negociaciones, es consciente de este problema y de que el pacto al que se llegó en Pontevedra no es, de momento, más que un principio de acuerdo, aunque eso sí, esperanzador. Por eso desde el sindicato se anunció ayer la creación de una comisión de seguimiento que vigilará que se cumpla el acuerdo por parte de todas las bodegas. «De no ser así, convocaremos una reunión de carácter urgente, aunque sea en el medio de la vendimia», subrayó ayer un representante del sindicato. Unións Agrarias es consciente de que se trata de un año especial con mucha uva y mucho vino, y reconoce que las bodegas también tendrán sus problemas para colocar el producto en el mercado. «Comercializar dos cosechas buenas juntas es bastante difícil, por eso tenemos que darles un margen de confianza». También por eso el sindicato cedió en sus exigencias iniciales sobre el precio de la uva. Aunque en un principio aspiraba a fijarlo en 1,60 euros por kilo, luego se acordó un precio más moderado, entre uno y 1,20 euros.