El desdoblamiento que nunca llega

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

SIMÓN BALVÍS

Análisis

05 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?ejorar la fluidez y, sobre todo, la seguridad de la circulación. Dos objetivos que se sitúan en el origen de la reclamación que, desde hace años, plantea el Concello de O Grove a la Xunta. La villa meca pide lo mismo que a Sanxenxo se le ha concedido: el desdoblamiento de la vía rápida. ?l proyecto de la anterior Xunta La vía rápida de O Salnés se inició en 1994. Su función se orientó hacia la conexión de Sanxenxo con la autopista, no hacia la vertebración de la comarca. A finales del año pasado, la Xunta licitó y adjudicó su desdoblamiento y conversión en autovía. Pero no de todos los trámos. Los 44,5 millones de euros presupuestados se invertirán en los 17 kilómetros que unen Sanxenxo con la AP-9. Para los ramales de O Grove y de Vilagarcía, un nudo que cruzan 40.000 vehículos diarios, nada de nada. ?n atolladero para el tráfico La anterior Xunta argumentó que la prioridad en el desdoblamiento iba pareja a la intensidad de tráfico. Sin embargo, O Grove sufre una situación muy semejante a la de Sanxenxo. La vía rápida de O Salnés registra una intensidad diaria de circulación, en agosto, de 24.000 vehículos, que cae a poco más de 7.000 durante el invierno. Pues bien, la intensidad media que soporta el enlace grovense ronda, precisamente, los 7.000 automóviles diarios. Un dato que parece suficiente como para equipararlo con el de Sanxenxo. ?edidas de seguridad Un estudio de Política Territorial demuestra que la mitad de los usuarios de la vía rápida rebasan su límite de velocidad, estipulado en 100 kilómetros por hora. O Grove no es una excepción. En Barbanza han optado por instalar carteles contundentes que, al menos por ahora, parecen haber disuadido a los conductores de pisar el acelerador. Pero también se ha aplicado asfalto rugoso a los tramos de mayor riesgo. El ejemplo aún no se ha seguido en O Salnés.