Los propietarios de Vista Alegre alegan que disponen de vado y de entrada de carruajes La Policía Local impidió ayer que uno de los hermanos accediese al recinto en su automóvil
18 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?ediodía. Uno de los hermanos Sánchez de Diego, propietarios del pazo de Vista Alegre, debate con una pareja de la Policía Local. La charla es civilizada, muy correcta, pero su resultado inamovible. Hay órdenes, argumenta un agente, de que no pase por aquí ni un automóvil. Varios miembros de la familia entran y salen con un mismo gesto de perplejidad en sus rostros. «No entendemos nada», dice uno de ellos, «lo único que queremos es que se nos reconozcan los mismos derechos que a cualquier vecino de Vilagarcía; poder meter tu coche en tu propiedad». No va a poder ser. Otro agente se acerca al grupo e insiste: las órdenes son claras, no se puede pasar. «Bien, ¿pero qué órdenes son esas, de quién vienen esas órdenes?», preguntan los afectados. No queda muy claro si la directriz parte del concejal de Tráfico o del alcalde. «Lo único que sabemos es que no hay ninguna orden por escrito, y al menos quisiéramos saber quién es el que ordena esto». El malestar de los Sánchez de Diego va en aumento cuando analizan los efectos de la peatonalización de la calle Vista Alegre. Una actuación a la que no se oponen, pero consideran «injusta e ilegal» por lo que respecta a la imposibilidad absoluta de que los vehículos circulen en el entorno del pazo. «Como residentes tenemos unos derechos, como sucede en cualquier otro lugar peatonalizado, y hay ejemplos en Galicia y en toda España», argumenta el portavoz de la familia. En la mano sostiene un certificado municipal en el que consta que han cotizado al Concello la tasa por entrada de carruajes correspondiente a este año. Disponen también de vado. Todo está en regla, de acuerdo con las propias exigencias del Ayuntamiento. Aquí, sostienen, se produce una evidente contradicción. En cualquier caso, quieren aclarar un punto. «En ningún momento hemos movido ninguna valla que después no hayamos devuelto a su sitio», asegura el representante de la familia, desmintiendo la razón apuntada por el Concello para la sustitución de dichas vallas por rigurosas cadenas.