De todos y para todos

FÁTIMA FRIEIRO

AROUSA

SIN TAPUJOS | O |

17 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

DICEN por ahí que las fiestas deben organizarse de acuerdo con la demanda de la ciudadanía. La Festa da Auga nació como un festejo de amigos deseosos de refrescarse y de divertirse. Y ahí está la gracia. La polémica surge cuando se habla de los límites entre la diversión y el desfase o cuando se discute entre los deberes y los derechos de cada uno. Siempre me han enseñado que mi libertad acaba cuando empieza la del otro y así lo cumplo. Sin pretensión de pecar de anticuada, pienso que la Festa da Auga es una celebración de todos y para todos, una fiesta sin dueño que se ha salido de su día poco a poco y se ha ido convirtiendo en un reclamo casi exclusivo para los que eligen el alcohol como sustituto del agua. Lo peor es que son muchos los que predican esta última alternativa amparándose en que «atrae a más gente a la ciudad». La clave está en contentar a todas las opciones sin olvidarnos de cómo y cuales son los valores cívicos que queremos impartir. Quizás cuando nos demos cuenta este gran festejo esté en manos de quienes desconocen su esencia y, por aquel entonces, ya será demasiado tarde para volver atrás.