Agua sí, pero mejor el carnero

La Voz

AROUSA

MARTINA MISER

El palomar Menos mal que nos queda Albarousa. Porque lo del agua está muy bien, pero da hambre. En Vilagarcía se puede comer de todo, y hasta regalan «carneiro ao espeto»

16 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Bueno es reconocer lo que hace bien el vecino, y en Albarousa no han tenido problema en copiar a los que mejor cocinan el «carneiro ao espeto». Gracias a la gentileza del Concello de Moraña, que regaló tres ejemplares para la ocasión, y al buen hacer de los cocineros, quienes el lunes se pasaron por la plaza de A Pescadería pudieron probar, y gratis, el sabor del cordero cocinado al estilo más enxebre. Y tan bueno estaba, que los tres carneros llegaron a poco. Menos mal que en Albarousa hay comida y bebida para dar y tomar, y de la buena. Que si unos mejillones, que si un quesito, que si un pulpito... y hasta postre. Y, esta noche, sepan ustedes, que hasta hay queimada nos ofrecen. Lo que les digo. No falta detalle. Pero no me olvido del vino, que para algo estamos en la Mostra do Albariño Artesanal. Hay más de treinta marcas donde elegir, de modo que ni los más exigentes podrán poner pega sobre la variedad y calidad de los caldos. Y para muestra un botón. Esta noche comienzan las precatas y catando, cantado llegaremos al fin de semana y a la cata final. Ya les contaré como queda la cosa de los premios. Y «desfollando» porque me toca De momento, me quedo con la desfollada. No se me pongan puritanos, que no va por ahí la cosa. La desfollada es el nombre que le ha dado Neira al concurso para desgranar el maiz a mano. Vamos, el debullar de toda la vida, que de ser un duro trabajo de campo se ha convertido en un espectáculo para urbanitas. Se trataba de premiar a las más rápidas en separar el grano del carozo y esta vez fueron Rosiña Silva y Berta Filgueira, de Lores, las que se llevaron la nada desdeñable cantidad de 250 euros del primer premio. Luciano Soutillo e Ismael Dovalo no pudieron con las chicas, pero un segundo puesto y los 150 euros les supieron a gloria. Las cármenes, Domínguez y Figueira, fueron las terceras y se llevaron para casa dos estuchitos de vino. Y vuelta a empezar Y así, como quien no quiere la cosa, nos dieron las diez y las once, y las doce que cantaría Sabina. Ayer, el chiringuito sólo abrió de tarde, que el agua de la mañana no dejó tiempo para más. A alguno le durará todavía hoy la resaca festeira pero seguro que aún hay fuerzas, y estómago, para acercarse a Albarousa a beber un albariñito entre amigos y disfutar de la música del grupo folk Xistra.