AREOSO | O |

15 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

ME DEBATO en la duda. Fiesta del agua sí, fiesta del agua no, y en esto, me asaltan argumentos para afirmarme y negarme una y otra vez. Es que me sigue pareciendo de muy poco gusto lo de tirar el agua por la calle cuando toda España -que ni la verde Galicia se libra este verano- está sedienta. Y por otro lado, pienso que si aplicamos ese mismo criterio para todo, ni comemos, ni vestimos, ni bailamos. Porque siempre hay, y habrá, quien pase hambre, frío y penurias. El caso es que tampoco entiendo mucho el aliciente lúdico-festivo que tiene andar a tiro limpio por la calle con munición de naturaleza culinaria. Léase agua, vino tinto, tomates, huevos o harina. Pero, me dirán no sin razón, ¿qué mal hay en hacer un poco el ganso si la peña no le hace mal a nadie? Dudo, luego existo. Pero en plena Festa da Auga, mejor no cargar con el sambenito de ser una aguafiestas. Que cualquiera se pone en plan Descartes, en Vilagarcía y en San Roque. Nada, nada. Qué el personal quiere andar por A Baldosa marcando sujetador a los camiseta mojada, Conforme. Sólo una idea. ¿Por qué no con agua salada? Supongo que el efecto euforizante de la ducha colectiva a lo anuncio «Fa» y la sensación de humedad en las entretelas será parecida. Y en el mar, el agua sobra.