El palomar Ya no hay quintos, pero los más jóvenes siguen mandando en el arranque de las fiestas isleñas. La «troula» seguirá hoy en A Bouza, y así hasta el domingo
20 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Mientras que en la mayoría de los concellos aprovechan cada santo del calendario para montarse una juerga, en A Illa prefieren darse el atracón de golpe y concentrar en una misma semana su devoción a todo el santoral. Ayer comenzaron cinco días de fiesta a rachar. Muchos comercios cierran, los barcos quedan en puerto y más de uno no ve la cama. La tradición es la tradición y pobre de aquel que no cumpla con ella. Tan arraigadas están las costumbres que, pese a que ya no hay mili -afortunadamente-, para muchos el miércoles de las fiestas sigue siendo el día de los quintos. Hasta hace poco aún se podía ver a los jóvenes vestidos de marineritos por las calles y en la procesión. Ahora no hay uniforme que lucir pero, da igual. El espíritu gregario no muere, de modo que a falta de gorra buenas son unas camisetas para decirle al mundo que aquello es A Arousa y que están en trance festivo. Anoche hubo farra y me temo que alguno la siguió hasta esta mañana y empalmó con esa especie de romería que se celebra en A Bouza. Mañana más. Y es que los isleños no pararán durante toda la semana. Ayer fueron los quintos los protagonistas, pero hoy le tocará el turno a San Ramón. El viernes será San Roque y, el sábado, sacarán en procesión a su querida virgen del Carmen. Vamos que en estos cuatro días que quedan habrá que ver quién es el valiente que resiste tanta juerga. Yo, pienso ir a hacerles una visita pero sólo un día que el cuerpo ya no da para más. Cosas de la edad. Unos ya están metidos hasta el cuello en la fiesta y otros están situándose en puestos de salida. Fin de semana festivo por excelencia del año, con puente incluido que así se hace mejor la travesía, en Campaña (Valga) avisan de que mañana le toca el turno a la «Festa da Casa Vella: Romería Pagana Nocturna». Un invento de la peña O Furúnculo no escroto, que en 1981 decidieron que no había suficientes ocasiones para ir de parranda y se inventaron una nueva cita para pasárselo bien. Como quien no quiere la cosa van ya 26 añitos, que son muchos, y no dan visos de flaquear. El pistoletazo de salida lo dará un peso ligero, y no hablamos de modelos anoréxicas. Se trata de Olalla Cruces, una boxeadora viguesa que ya lleva cinco combates disputados y dos ganados. A las once de la noche dará el pregón y, seguro, que con un buen golpe. Luego llegará la hora de comer. Mejillones al vapor gratis y música de gaita y otras piezas «improvisadas». Y allá «tarde moi tarde», avisa la organización, unos fueguitos para avisar que se acaba la fiesta y desvelar a más de uno.