ENTRE LÍNEAS
19 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EL QUE juega con fuego, se quema. Nadie domina a los elementos, y el fuego es uno. Controlarle es tan imposible como poner en cintura al agua, a la tierra o al viento. Vivimos a su merced. Nadie puede evitar los huracanes, los terremotos o las inundaciones. En cambio, el fuego sí puede evitarse. Al menos a veces. No hacer fuego en verano es una norma que todo el mundo debe seguir antes de prender la cerilla. La segunda: jamás dejar de vigilar las llamas. La pandillita de domingueros que provocó el mortal incendio de Guadalajara se saltó estas dos reglas. El resultado: once personas muertas, más de 12.000 hectáreas de parque natural arrasadas y un herido grave tanto por dentro como por fuera. A sus quemaduras en cara y brazos se le suman las de su alma, tras ver agonizar y morir a sus compañeros. Y todo por una barbacoa.