El garaje era de un hijo de uno de los delatores de Pablo Vioque En la operación fue detenido un joven de Cambados que podría trabajar para el clan
13 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Ya se daba por supuesto que detrás del alijo de cocaína que la policía nacional de Vilagarcía descubrió la semana pasada en Dena había alguna importante organización de narcotraficantes. Y es que al margen de la cantidad intervenida, algo más de cincuenta kilos de cocaína, en el garaje había combustible suficiente como para surtir las potentes planeadoras que acercan los alijos a las costas gallegas. Y así, tirando del hilo, los agentes llegaron hasta los Piturros, el clan que se hizo más famoso por haber propiciado la detención de Pablo Vioque que por sus andanzas en el mundo del narcotráfico. El garaje en el que apareció la cocaína no era propiedad del joven cambadés que fue detenido cuando salía del inmueble con la droga oculta en el maletero, sino de un hijo de uno de los Piturros, un joven en paradero desconocido sobre el que ya pesa una orden de busca y captura. La policía cree que el clan cambadés está detrás de la mercancía, y que la organización se ocupaba de introducir cocaína a través del litoral pontevedrés. Confidentes Como se recordará, tras una serie de desavenencias entre los Piturros -Manuel Vázquez Vázquez y Juan Carlos Sotelo Martínez- y Pablo Vioque, los primeros decidieron colaborar con la Justicia, lo que permitió acusar al ex secretario de la Cámara de Comercio de Vilagarcía del transporte de un alijo de dos mil kilos de cocaína a bordo del Dobell . Más que arrepentidos habría que llamarles delatores o confidentes, porque sus nombres siguieron apareciendo más veces relacionados con el narcotráfico. La nueva investigación policial en la que parecen estar implicados los Piturros arranca de la detención de un camello vilagarciano, que aportó datos que permitieron dar con el garaje de Dena. La policía montó en él un dispositivo de vigilancia que permitió sorprender a Víctor Javier R.R. cuando salía con un coche cargado de cocaína. En el registro del local se encontraron 39 bidones de combustible, cada uno con capacidad para 50 litros, y también se intervinieron dos vehículos que presuntamente habían sido robados. El botín intervenido hacía pensar que se trataba de una organización importante. La aparición de nombres relacionados con los Piturros parece que lo explican todo.