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08 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.CASO OMISO AL CARTEL DE BIENVENIDA. Los pontevedreses no parecen muy concienciados con el entorno natural que tienen en pleno centro urbano. El cartel que anuncia la llega a la isla parece una parodia de sí mismo. AMORES FURTIVOS. El laberinto de Morris tiene más huellas de amores furtivos de las que necesitarían los CSI para procesar a un culpable. La basura se extiende por las no-papeleras PINTADAS. A Illa das Esculturas podría llamarse también la isla de las pintadas o los grafitos. Prácticamente ninguna obra se salva. En la imagen, el monolito de Rückriem. CARRERA DE OBSTÁCULOS. Uno de los puentes que dan acceso al recinto está clausurado por su deterioro y el otro supone una seria amenaza para el valiente que se atreva a cruzarlo. ?hora que el mercurio está disparado nos asalta el mismo interrogante de todos los años: ¿a dónde demonios ir de vacaciones? Con la bajada del euro y el precio del petróleo en plena montaña rusa, los viajes se han puesto carisísimos. Por eso te carcome la envidia al ver planear al jefe un excitante safari a Kenia para el mes de agosto, mientras tú pasas las vacaciones estivales en la aldea de toda la vida, donde el animal mas exótico que verás es el asno del tío Jacinto que rebuzna cantando La Marsellesa, y para guiri más exuberante la prima Paqui, que es rubia y emigró a Suiza. Mas, ¡no desesperes, mísero asalariado por cuenta ajena!- Hoy la ciudad de Pontevedra cuenta con unas impresionantes instalaciones para el solaz esparcimiento vacacional que ríase usted de Torremolinos. Aquí, en el epicentro del Caribe gallego, ajeno al traqueteo de la bulliciosa ciudad, apenas olvidado por la urbe capitalina, languidece el mejor centro de ocio-aventura construido jamás con dinero público. Se trata de A Illa das Esculturas y su disfrute sólo le está permitido a los exploradores más curtidos. El aventurero audaz accederá a la isla, cual si de un Indiana Jones se tratase, por uno de los dos puentes de madera. Y digo uno, porque el otro está clausurado por riesgo de hundimiento. Si logra cruzarlo sin partirse los piños contra algún tablón suelto llegará a su meta. En primer lugar puede organizar una jinkana en busca de los mejores grafitos del entorno. No hay escultura que se precie que no esté adornada. Practicar la carrera de obstáculos tampoco tiene desperdicio. Consiste en ir saltando excrementos de perro y llegar al final sin pringarse. Las pruebas de equilibrio sobre los bancos destrozados atraen a jubiletas de toda España a ver quién se rompe antes la cadera. Famosos son también los lanzamientos de basura a las no-papeleras. Premio a quien encuentre una entera. Pero es al anochecer cuando el turista kamikaze puede vivir sus mejores aventuras. Si se ha librado de ser atracado por algún yonqui naturista, podrá disfrutar de una agradable velada botellón. Y si la noche resulta propicia, culminar la pasión en el interior del laberinto de Morris, utilizado como el Motel Venus del parque.