Análisis | Crisis en los pósitos Desde que el nuevo decreto de cofradías entró en vigor, muchos adversarios se ven obligados a compartir mesa en la xunta xeral. El resultado no es del todo positivo
07 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.En el 2002, el nuevo decreto de las cofradías (261/ 2002) dio un vuelco total a los procesos electorales en los pósitos. De un sistema de listas cerradas, se pasó a un mecanismo de listas abiertas, en el que uno puede votar por separado a cada canditato a la xunta xeral. Además de ser un proceso más largo, el cambio trajo aparejada una compleja realidad: enemigos de toda la vida, personajes encontrados de cada pósito, se vieron obligados a compartir mesa en la xunta xeral. El resultado no puede decirse que fuera del todo positivo, ya que en algunos casos hubo que repetir las elecciones sin que ni siquiera se llegase a formar gobierno. La cofradía de Cambados es un buen ejemplo de esta situación. En el pósito cambadés, debido a la dimisión de los componentes de la xunta xeral, hubo que repetir las elecciones. La cofradía estuvo en aquel momento varios meses en manos de una junta gestora. Después llegó la crisis de Vilaxoán, que actualmente también está en manos de una comisión gestora y ahora le toca a Carril, donde los complicados resultados electorales provocaron la elección de una patrona mayor que tenía en contra a la mayoría del cabildo. Que en varios pósitos de la ría haya problemas para formar órganos de gobierno pone muy en entredicho la eficacia de este sistema, un método que ya fue criticado desde la Federación Nacional de Cofradías. Durante muchos meses Por otra parte, otra de las circunstancias que trae aparejado este método es que los procesos electorales se dilatan mucho más. Es decir, que en los casos citados son varios los meses en los que sólo cinco personas, los miembros de la gestora, tienen que llevar las riendas del pósito.