Reportaje | Los entresijos de la regata La venden como la Fórmula 1 del mar y para los escépticos hay datos que lo confirman: cada equipo tiene 70 personas en «boxes», a los que seguirá una comitiva en la que podrían estar el Rey, Johnny Deep y Victoria de Suecia
28 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?in diez cañones por banda, pero con el viento en popa a toda vela llega a Galicia la Volvo Ocean Race. Y con ella viaja el glamour de los cinco oceános y los siete mares. O al menos así venden la prueba quienes la apadrinan. No les faltan datos para impresionar al más tibio seguidor de la vela, ni anécdotas para arrastrar en la estela de los espectaculares veleros a los protagonistas más destacados del papel cuché mundial. Dicen que es la Fórmula 1 del mar. No estará Fernando Alonso, claro, pero las Rías Baixas sí que disfrutarán de algunos de los elementos propios de la competición más televisiva y glamourosa de la tierra. Los casi 25 millones de euros que tiene cada equipo de presupuesto despejan cualquier tipo de duda sobre la magnitud de un evento seguido por 800 millones de telespectadores en todo el planeta. Tal cantidad de dinero, superior a la que da vida a algunos de los mejores clubes de fútbol del Viejo Continente, sirve para sustentar una organización que cuida hasta el último detalle. De eso se encargan los 70 currantes que forman cada equipo. Entre ellos hay mecánicos, ingenieros, estrategas y, por supuesto, marineros. Aunque no son marineros al uso. No se juegan el pellejo entre redes y aparejos, sino que se dejan el cutis en cientos de horas de navegación al sol, indispensables para cubrir el camino que conduce a una medalla olímpica o a ser grande entre los grandes en la Vuelta al Mundo de Vela. Pero no sólo se trata de entrenamiento. Los aspectos más nimios también compiten. De ahí que ninguno de los participantes deje ver sus cartas. Cuando lleguen a Galicia, cada equipo se refugiará en su propio bunker, un espacio de unos mil metros cuadrados blindado contra espías de la náutica. Bajo ese techo los ingenieros repasan los últimos datos, mientras los mecánicos aprietan las tuercas. Algunos incluso desmontarán el barco. Es el caso del velero gallego, el Movistar, que a finales de junio se desplazará a un astillero vigués (Rodman, previsiblemente) para rearmar el barco pieza a pieza. Personajes del corazón Todo para ganar. Aunque quizá la victoria final no sea lo más importante en una prueba de semejante pegada comercial. Para el gran público, que desconoce términos de vela tan enrevesados como el enigmático Spinnaker (la vela delantera), la selecta comitiva de jefes de Estado, príncipes de toda laya y estrellas de Hollywood puede resultar mucho más interesante. Y no quedarán defraudados, si es que se cumplen las previsiones de la organización. Por Vigo, Sanxenxo y Baiona pasarán en los próximos meses algunos componentes de la Familia Real español. El propio Rey, un habitual del verano gallego, no fallará en esta señalada ocasión. Tampoco faltarán representantes de la Casa Real sueca, que en principio enviará a Vigo a la heredera de la corono, Victoria de Suecia. Ella será la encargada de dar aliento a los miembros del equipo nórdico. Mientras tanto, Baiona se disfrazará de Hollywood para dar la bienvenida a Johnny Deep, Orlando Bloom y Keira Knightley, protagonistas de la última de la Disney, Piratas del Caribe 2. La película patrocinará al Equipo Pirata, que pretende fijar su sede en la villa baionesa. Y como el único objetivo del velero será promocionar el filme que llegará a las pantallas en el 2006, la organización de la Volvo espera ver en Galicia a los actores que devolverán a la vida al pirata Jack Sparrow. Ellos serán los encargados de armar con más de diez cañones por banda a los inofensivos veleros que darán la Vuelta al Mundo.