La convivencia entre los integrantes de los equipos, la esencia del Santa Rita de minibasquet
25 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«Diego, haz un mate para el BBC», gritaban los componentes del equipo de minibasquet del club vilagarciano desde la grada. Y allí iba Diego, con sus 190 centímetros a cuestas de los once años que lo contemplan, y patapum. Machaque de espaldas entre los aplausos de una docena de chavales que habían perdido todos sus partidos, pero que habían ganado un fin de semana que no olvidarán. Esa era la intención de la Peña Sector Crítico cuando se decidió a organizar un torneo de minibasquet, y el objetivo quedó más que cumplido. En Vilagarcía estuvieron durante tres días las jóvenes promesas del Colegio Leonés, Breogán de Lugo y Oporto conviviendo con los del BBC, que también tuvieron que preparar la mochila para dormir fuera de casa. Los cuatro equipos se alojaron en el albergue de As Sinas. Allí, los niños tenían que preocuparse de hacer sus camas, de recoger sus platos después de cada comida y de levantarse a su hora. Además, también tuvieron tiempo de compartir sus historias. La de Diego, por ejemplo, es curiosa. Pepe Estrada, coordinador del Colegio Leonés -una de las mejores canteras de España como demostraron el pasado fin de semana en el pabellón de Fontecarmoa- vio la foto de un equipo de fútbol en el periódico. Una imagen en la que destacaba un chico que le sacaba más de la cabeza a todos sus compañeros. Lo primero que hizo Pepe fue preguntarse, y preguntar, si aquel chaval estaba subido a una silla. Cuando quedó claro que no, se interesó por su situación. Y Diego, que se aburría jugando de portero, se trasladó a León. Y con él, su familia. La historia es muy parecida a la de otro joven de pueblo que empezó bajo la portería y que ahora juega por encima del aro en Málaga y pronto en el otro lado del charco. El medio centenar de jóvenes baloncestistas que estuvieron en Vilagarcía hicieron mucho más que meter canastas. Cuando saltaron a la pista de parquet de Fontecarmoa, disfrutaron de todo el sabor del basquet, pero a pequeña escala: la pista ligeramente más reducida, las canastas -las de verdad- bajadas a su altura, los árbitros, las presentaciones de los jugadores antes de los partidos, la entrega de trofeos -el mismo para todos, fueran cuales fueran sus resultados- en la que también hubo un hueco para los equipos que participaron en la previa, la música en los tiempos muertos, los regalos para el público... La salida en barco Si dentro de dos o tres años se les pregunta los niños de León -muchos de los cuales no habían visto el mar hasta entonces- por el resultado de sus partidos probablemente no se acordarán, pero el paseo por la ría -con desembarco en Areoso incluido-, la parada en una batea y las coñas con la bocina del barco de Julián es algo que perdurará en su memoria. ¿Y el torneo quién lo ganó? Depende como se mire, habrá quien diga que el Colegio Leonés, pero probablemente fueran todos los vencedores.