Crónica | Las carencias de infraestructuras culturales en la villa meca La celebración del Día das Letras fracasó por la lluvia y demostró de nuevo la necesidad de que el municipio disponga de un auditorio en condiciones para albergar estos eventos
23 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.? Grove es un sitio diferente. La villa meca es ese lugar donde cualquier fleco del más variopinto asunto puede levantar grandes ampollas. Buen ejemplo de ello se dio en la reciente celebración del Día das Letras Galegas. Con motivo de esta festividad, el domingo 15 de mayo estaba prevista una actuación del grupo folclórico Cantodorxo. Hasta ahí, la historia coincide con la de la mayoría de Concellos gallegos, siempre dispuestos a celebrar cuchipandas al son de muiñeiras. La actuación de los chavales de Cantodorxo -una formación con cerca de 150 componentes- iba a celebrarse al mediodía, en la Praza de Arriba. A esa hora, en la villa meca cayó un aguacero descomunal. Una circunstancia bastante previsible en esta tierra anfibia y que a menudo empaña fiestas a lo largo y ancho de la comunidad galaica. Sin embargo, a partir de ahí, la realidad de O Grove difiere sustancialmente de la de la mayoría de los ayuntamientos. En cualquier otro lugar, en caso de lluvia, la actuación se hubiese trasladado sin más a un lugar cerrado, donde los llorosos padres -por aquello de la emoción- podrían ver bailar a gusto a sus pequeños. En la península grovense no pudo ser: «No hay un lugar para ello», decían ayer desde Cantodorxo mientras relataban el drama vivido el pasado día quince. Numerosos lloros De los 150 componentes de la agrupación que iban a actuar, 40 de ellos eran niñas de escasa edad, que bailan ante el público en contadas ocasiones y que habían preparado el traje especialmente para este día. No es de extrañar entonces que, cuando la lluvia evidenció la imposibilidad de bailar en la calle, comenzasen a oírse los primeros llantos. «Hubo moitos choros, claro que houbo, as pobres meniñas querían bailar», decía ayer una miembro de Cantodorxo. Sumada a la decepción de las pequeñas, se desataron también las protestas de las madres y padres que habían preparado trenzas y vestidos para la ocasión y no se conformaban con que la celebración fuese a suspenderse sin más. Mientras las pequeñas preguntaban por qué no podían bailar, los padres hablaban claro, poniendo en evidencia lacarencia de infraestructuras para celebrar eventos. Sin embargo, ayer, desde la concejalía de Cultura, se restó importancia al asunto y sólo se dijo que «a actuación do domingo aprazouse para outro día sen ningún problema co grupo». Lo dicho, que llueve sobre mojado.